El sacerdote Eduardo Aguirre Pérez, fue hallado muerto el 15 de febrero en la provincia de Río Chico, Ecuador, donde oficiaba como párroco. Inicialmente se habló de muerte por ahogamiento, pero su cuerpo fue hallado cerca a su vehículo fuera del agua, según indicaron familiares. Ahora tras un mes de su deceso, María Eugenia Aguirre, hermana del sacerdote, exigió a las autoridades que se investigue la muerte, pues la versión inicial no es creíble. La mujer sostuvo que su hermano les había manifestado situaciones de amenaza contra su vida. “Lo insultaban apenas se emborrachaban, le robaban y ya último, el un sermón hizo un cometario de que le aparecieran las cosas que le habían robado, porque sino el iba a decir nombre”, relató María Eugenia. Incluso Eduardo Aguirre había preparado algunos detalles de su funeral, como la cremación de sus restos y la disposición de sus cenizas. “Él había preparado detalles, porque venía siendo constantemente amenazado. Todo el pueblo lo sabe, toda la provincia lo sabe. ... No quiero que eso quede así porque él no se merecía eso. …” Mientras hacen trámites para la repatriación de los restos, sus familiares en Corozal le piden al Gobierno Nacional que coopere en las investigaciones para hacer claridad sobre este hecho.