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Habitante de Providencia - Reconstrucción
Prosperidad Social

La madrugada del lunes 16 de noviembre de 2020, los habitantes de las islas de Providencia y Santa Catalina vivieron la noche de mayor temor en sus vidas. La depresión tropical Iota se transformó rápidamente en huracán, enfilando contra el archipiélago indivisible de San Andrés, ganando mayor velocidad en sus vientos y aumentando su categoría destructiva.

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“El más horrible. Yo creo que esto nunca me pasó en la vida. Estoy segura de que era el demonio, ese huracán, porque jamás esto nos había pasado en Providencia”, declara Mercedes Watson de León, una mujer mayor, quien nos contó que ha soportado dos huracanes más, pero ninguno como Iota. Su casa sufrió serios daños y el techo fue arrancado de cuajo, afectando muros y ventanales. 

Para Johana Taylor Calden, quien estaba en San Andrés durante el paso del huracán, el miedo se apoderó de ella y de todos sus vecinos, con quienes buscó regresar de urgencia a la isla. Al día siguiente, se embarcaron en una lancha y, al aproximarse a las costas que conocían de toda su vida, enmudecieron y no pudieron articular palabra. “Entramos por Punta Rocosa, en la zona de la montaña, que fue la más afectada. La verdad quedé impactada, tratando de entender cómo había gente viva después del paso del huracán”, dijo.

Si bien este huracán pasó hace un año, aún no se termina la reconstrucción de la isla, lo cual ha generado una ola de críticas en las redes sociales, dado que para muchos es inconcebible que no se haya terminado la reconstrucción de una isla de apenas 17 kilómetros cuadrados. Según el reporte más reciente de Prosperidad Social, se han reconstruido el 54 por ciento de las viviendas.

Johana es clara al decir que el apoyo del Gobierno nacional ha sido importante para enfrentar la emergencia. De un momento a otro, los más de 6 mil habitantes de Providencia quedaron prácticamente en el aire, sin agua, techo, comida, ropa. Iota se llevó todo. 

Con el paso de las semanas y luego de la atención de la emergencia propiamente dicha, el Gobierno, en concurso de las autoridades departamentales y locales, diseñó el Plan de Reconstrucción de la isla, siempre con la mente y el corazón puestos en la recuperación de lo básico, y de la calidad de vida. 

“La verdad, sí. Al llegar, me di cuenta de que había arribado la ayuda, como los kits de emergencia, el agua, los alimentos. Y desde siempre, se hicieron los esfuerzos para restablecer la energía eléctrica. Realmente creímos que iban a pasar muchos meses para poder reconectarla, pero en menos de ocho semanas fue reparada en casi toda la isla”, agrega.

Con una sonrisa, afirma que ese fue justamente el servicio público que más extrañó. “El agua es fundamental y las telecomunicaciones y celulares también, porque nos permiten estar conectados con las familias, pero no hay nada como dormir con abanico (ventilador), te digo la verdad”.

Entre tanto, Flor Calden recuerda cómo ella y los providencianos se sintieron invadidos por esa sensación de derrota, de desesperanza, de soledad, durante las primeras horas del embate de Iota. Dice creer que iban a estar solos y que restablecer esos mínimos dignos vitales, como tener agua, un techo, un servicio sanitario, tomaría muchos meses. 

Pero, con su dulce voz y su acento –mezcla del castellano y del creole de sus ancestros (dialecto de las islas que mezcla inglés y modismos de otras lenguas)–, es firme al expresar que se sintió reconfortada al ver al Presidente Duque, al equipo de Gobierno, a la maquinaria, a los hombres y mujeres de las fuerzas armadas, de los organismos de socorro, quienes  comenzaron de inmediato el plan de reconstrucción, y quienes no se han detenido un solo día en la reparación y la reconstrucción total de 962 casas intervenidas hasta el momento.

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“La gente trabajó con mucha diligencia y uno tiene que decir eso porque fue verdad. A quienes no les conectaron la energía fue porque sus casas estaban en muy malas condiciones, o en el suelo. El Gobierno se puso las pilas; ellos ayudaron con el agua y las ayudas siempre han llegado. Uno tiene que saber agradecer”, anota.

Hoy, Mercedes, Johana y Flor reconocen que vivieron días muy difíciles, pero resaltan el apoyo del país y del gobierno para superar esos momentos desesperantes de haber quedado en el aire –de un momento a otro–, y poco tiempo después, contar con el restablecimiento de lo básico para vivir.

Fuente

Sistema Integrado Digital

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