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Cientos de migrantes cruzaron la frontera para llegar a Colombia.
Cientos de migrantes cruzaron la frontera para llegar a Colombia.
RCN Radio La Guajira

Son cerca de dos millones de venezolanos los que han emprendido el que es, quizás, el viaje más arriesgado de sus vidas: salir desde sus ciudades de origen dejando su estilo de vida, sus trabajos y a sus familias para llegar hasta Colombia y encontrar nuevas oportunidades.

De ellos, cerca de 160 mil se han establecido en La Guajira, que comparte frontera con el estado Zulia en Venezuela; cada uno representa una historia de lucha y resistencia.

Darielis Ferrer y Elio Luis Petid son una pareja que vivía en Maracaibo, ambos trabajaban para el sostenimiento de su hogar. Sin embargo, la situación cada día era más insostenible, por eso decidieron migrar.

“Yo no quería venirme de Venezuela pero la crisis me hizo salir, no teníamos comida, y conseguíamos era para un solo día, buscábamos trabajo y no había, entonces no tuve más opción, me tocó hacerlo prácticamente por obligación”, manifestó Elio Luis.

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Reconocen que migrar ha sido el proceso más difícil que han tenido que afrontar hasta ahora.  No obstante, su deseo de salir adelante y la esperanza de algún día regresar les levanta el ánimo.

“Es algo difícil porque estábamos acostumbrados al apoyo de la familia, al emigrar ya uno pierde todo eso y anda es solo aquí, a la deriva; si no trabajas en lo que sea o pides en las calles, no comes”, señaló.

Con el tiempo la pareja de migrantes, que también llegó a Colombia con su hija de seis años, logró establecerse gracias al dinero que obtenía Elio rebuscándose en las calles de Riohacha, sin embargo, las restricciones por la pandemia, le generaron grandes problemas económicos tanto así que a duras penas se alimentaban una vez al día.

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Vivíamos antes en un pequeño apartamento pero nos desalojaron porque debíamos cuatro meses de arriendo, la señora ya estaba molesta y un día llegó y nos dijo se van y nos sacó a la calle; desde entonces, dormíamos a la intemperie en una de las plazas de Riohacha donde hasta nos robaron los mismos venezolanos”, expresó Darielis Ferrer.

Ante la angustia, Darielis y Elio decidieron tocar las puertas de la agencia de naciones unidas para los refugiados, quienes han establecido una alianza con las administraciones locales y los hoteles para albergar durante el tiempo de la emergencia los migrantes donde les brindan además del hospedaje, alimentación, medicamentos y elementos de aseo personal.

Con la misma suerte contó Rosmy Ustáriz, su mamá y sus dos hermanas, quienes también fueron desalojados del lugar donde pasaban las noches; su historia, es aún más dramática, el joven que trabajaba día a día para llevar el sustento a su hogar sufrió un grave accidente una noche cuando regresaba a reunirse con su familia, lo que generó que perdiera sensibilidad en una de sus piernas.

“Venía un grupo de motociclistas borrachos, uno de ellos me llevó por delante y por no tener seguro ni ser colombiano no me operaron a tiempo, simplemente me pusieron un yeso y me dieron de alta; a los días, cuando regresé resulta que por no operarme no puedo mover mi pierna y tengo que esperar hasta un año y medio para poder caminar contado con suerte, lo que complica mi estancia en Colombia”, señaló Ustáriz.

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A pesar de su situación, el joven migrante se siente optimista y confía en que pronto podrá volver a caminar, para ayudar a través de su trabajo a la familia; reconoce que ha sentido tristeza y frustración, sin embargo, sorprende su deseo de seguir adelante.

Ángeles de Rosmy, Darelis, Elio y por los menos otros 433 extranjeros, en estado de vulnerabilidad, y mujeres migrantes víctimas de violencia de género en Riohacha y Maicao, son los asistentes de protección de ACNUR, entre ellos Edwin Camargo, quien está en permanente acompañamiento y seguimiento de la población hospedada.

Son historias fuertes, pero que lo llenan uno de energía ver esa capacidad que tienen, esa resiliencia y esas ganas de salir adelante pese a la cantidad de adversidades; lo que quisiéramos es que no desalojen a nadie, ojalá y la red de hoteles no existiera, lamentablemente existe porque a estos refugiados que no tienen posibilidades de tener un trabajo formal, con esta pandemia son afectados y fueron desalojados”, acotó Camargo.

En junio se conmemora el mes del refugiado, este año la ONU reveló una cifra alarmante; 80 millones de personas en el mundo están en esta condición; es decir, una de cada 97 personas del planeta salen prácticamente por obligación de su tierra.

Uno de esos grupos poblacionales son los migrantes venezolanos, que salieron de su país por una crisis humanitaria que derivó en el incumplimiento de varios derechos fundamentales y que luchan por sobrevivir en medio de la pandemia en una tierra que no es la propia pero que los acoge como hermanos; en esta fecha se reconoce su fuerza y resiliencia.

“Estamos viendo que muchos de los venezolanos que están en Barranquilla, Cartagena, Santa Marta y Valledupar, están retornando, esto es resultado de la situación que están viviendo, están desesperados y deciden regresar a Venezuela”, explicó Federico Sersale, jefe de la misión de Acnur en La Guajira, quien también reconoce las acciones solidarias de cientos de guajiros en favor de los migrantes.

La migración ha generado un importante intercambio de costumbres y tradiciones, por eso durante todo el mes se realizarán en medio de la pandemia en el centro de migrantes en Maicao, donde desde el inicio de la emergencia permanecen varios extranjeros, actividades académicas y culturales. 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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