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Cuando Policía decidió que el patrullero Anderson Cano Arteta debía regresar a trabajar al Atlántico, fue el día más feliz de su familia. Él había estado en zonas en las que el conflicto armado era más cruel y ahora, estar cerca de casa era su premio y le permitía estar más tranquilo. Sin embargo, fue una de las víctimas del atentado a la Estación de Policía San José el pasado sábado.

“Qué puedo decir yo. tantas cosas, una persona entregada a su institución. Nunca demostró lo que iba a pasar. El día que le sucedió eso salió de aquí sonreído dijo yo vuelvo ahorita. Alegre, amaba mucho a su institución y me decía, yo estoy ahí pero usted sabe que uno nació para morir y si me toca me toca”, dijo Nicolasa Arteta, mamá de patrullero.

Cano, de 31 años, deja un niño de dos meses y una niña de tres años. En su casa, en Baranoa, Atlántico, esperan que se haga justicia y que a un hermano suyo que le siguió los pasos en la institución no le suceda algo parecido.

“Mi hijo Reyner. Esa decisión es de él y cada quien corre su suerte. estas son cuestiones de la vida. Yo no culpo a la institución, le tocó partir y fue de esa manera. y lo considero un héroe”, contó la madre.

En Baranoa hoy lloran la pérdida de un hijo, de un hombre alegre que amaba el Carnaval y que esperaba con ansias las fiestas ya que su sobrina es la reina infantil de este año.

“Era una persona alegre, extrovertida. La sobrinita era la reina del carnaval de aquí de Baranoa. Él estaba muy alegre con eso, se acabaron también los carnavales para nosotros” aseguró Nicolasa.

Las honras fúnebres del patrullero Cano, que le sirvió por nueve años a la patria, serán hoy a las diez de la mañana en el cementerio de Baranoa.