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Protesta de los indígenas en la sede de la funeraria en Riohacha
Protesta de los indígenas en la sede de la funeraria en Riohacha
Cortesía

Los familiares de Luz Derlyes Pérez Zúñiga, una joven indígena de 30 años que murió en una clínica de Barranquilla por cáncer linfático, pero que según las autoridades de salud era sospechosa de estar contagiada con COVID-19, protestaron ayer en una funeraria de Riohacha, exigiendo conocer ¿qué pasó con el cuerpo de la mujer?.

La joven ingresó el pasado 10 de mayo remitida desde Riohacha a la Clínica General del Norte en Barranquilla, con problemas respiratorios relacionados con su patología de base, sin embargo el 11 de mayo en la madrugada, los médicos reportaron su deceso; desde ese momento la familia no supo nada del procedimiento posterior al fallecimiento; aseguran que al indagar lo único que les dicen es que la mujer fue cremada, sin embargo dudan de la veracidad de la información, considerando que hasta el momento no se les ha entregado ningún acta o documento que así lo certifique.

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El cuerpo no está incinerado ni está aquí, el cuerpo en realidad está desparecido, esa es la sensación de nosotros y esa es nuestra denuncia el día de hoy; nos quieren entrega una cenizas y no hay nada que conste que sean de ella. Si la funeraria procede de acuerdo con la ley, debe de haber un acta, entonces porqué no nos muestran esa acta”, manifestó Adriana Barros, prima de la fallecida.

Los indígenas dicen que si fue cremada, hubo fallas en el procedimiento por parte de la secretaría de salud de Barranquilla y de la funeraria, teniendo en cuenta que los resultados de la prueba de COVID-19 que le realizaron a la mujer una vez fallecida, aún no se conocen.

Ella no murió de COVID-19, a ella le tomaron la prueba después de muerta, no debieron tomar decisiones si no tenían la certeza que ella tenía esta enfermedad”, agregó Barros.

La familia de la joven se ampara además en un reciente pronunciamiento de la Organización Mundial de la Salud que señala que, “la elección de enterrar o cremar un cadáver será de los familiares del paciente cuando resulten positivos de COVID-19”; sin embargo en este caso no existe tal confirmación y si así fuese, tampoco se consultó el procedimiento con la familia.

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Los indígenas aseguran que con este proceder, se han irrespetado sus creencias culturales.

“Somos un pueblo indígena que manejamos un origen, para nosotros los cementerios ancestrales tienen historia porque si yo no conocí a un familiar mío, yo se que está en una tumba ancestral y eso va guardando mi origen, mi familia existencialmente; entonces no nos parece justo que no nos hayan permitido supultarla de acuerdo a nuestros usos y costumbres”, señaló la familia de la joven fallecida.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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