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Nueva mortandad de peces en la Ciénaga Grande de Santa Marta

Un nuevo desastre ambiental se presenta en la Ciénaga Grande de Santa Marta con la muerte de miles de peces en inmediaciones del municipio de Pueblo Viejo, población que se beneficia de las aguas del cuerpo hídrico.
Aunque no se conoce a ciencia cierta la cifra aproximada de especies que yacen sobre la superficie, los pescadores aseguran que son miles los animales muertos. Para evaluar posibles razones que hayan originado la calamidad ecológica, las autoridades de Corpamag y Salud Pública del Magdalena avanzan en la recolección de agua y peces para conocer las posibles razones de la mortandad, aunque se sospecha de problemas relacionados a la fuerte sedimentación de la ciénaga a la altura del puente de la Barra.
Para las autoridades de Pueblo Viejo, la situación se veía venir. Según el mandatario Wilfrido Ayala, “esto ya estaba anunciado, en este sentido hemos estado trabajando para que la Ciénaga Grande vuelva a tener la oxigenación que se requiere por estos ríos que desembocan como Aracataca, Tucurinca y Fundación”.
Sobre las posibles causas de la calamidad, el alcalde expresa su preocupación ante alguna alteración eventual que podría darse en el normal flujo de agua dulce y agua de mar, en este sentido asegura que, “no quisiera anticiparme a los estudios que están ejecutándose pero la Ciénaga está sedimentada, en este sentido tenemos un problema en donde se comunica el Mar Caribe con la Ciénaga Grande, así el Mar Caribe mete sus aguas en la Ciénaga Grande de Santa Marta y sucesivamente la Ciénaga Grande también retorna esas aguas al Mar Caribe”.
Sobre posibles soluciones a la problemática existente el mandatario afirma que “es un sueño de todos los habitantes de Pueblo Viejo que se drague el banco de arena de la Barra donde se comunica el Mar Caribe con la Ciénaga Grande de Santa Marta, para que tenga mayor oxigenación, ya que la alta salinidad, sino tiene la entrada de las aguas dulces de los ríos Aracataca, Tucurinca, Fundación y Río Frío, no dejará fluir las aguas en normalidad”.
Los pescadores de la región quienes son los que en verdad sufren por la realidad del desastre ya que subsisten de la pesca, comparten a su modo de ver la magnitud del percance. Según Luis López, un humilde campesino del sector, “estamos preocupados acá por esta mortandad de peces, nosotros vivimos y sostenemos a las familias de esto y necesitamos más colaboración y presencia de las autoridades, sobre todo las personas que tienen que ver con el medio ambiente, da tristeza, da dolor ver esto”.