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Foto RCN Radio

https://youtu.be/fn1u3FRBOcM

El patio de las casas de Tierrabomba es el mar. Solo hay que abrir la puerta trasera de las viviendas y avanzar dos pasos para sumergirse en el imponente océano.

El mar se ha comido las casas. Ha devorado la tierra donde estaban cimentadas. Una de ellas es la de doña Elizabeth Liñán. Esta dama quien tiene 77 años, seis hijas, tres hijos y con una cuenta perdida sobre el número de nietos, nos hizo pasar a su vivienda: “Mi casa se me está cayendo, yo todas las mañanas me mojo los pies con el agua del mar”.

La misma experiencia vive doña Paulina Herrera, quien en la parte trasera de su vivienda tiene lanchas ancladas golpeadas por las olas del mar que se tragó la playa donde deberían estar: “Cinco calles tenía Tierrabomba y el mar se las llevó. Ha comido, comido, comido”.

Don Luís Torres, explica: “Estas lanchas que se encuentran aquí en la puerta de esta señora estaban a 100 metros y desde allá cuando traían el pescado había que traerlo en carretilla porque era larga la distancia, ahora tienen que meter las lanchas en la sala, así como lo estamos viendo”.

La erosión es la responsable de esta situación que viven más de cuatro mil familias de Tierrabomba. “La erosión ha hecho de las suyas. Se ha venido llevando nuestra isla. Erosión que ha sido minimizada con unas estructuras en piedras que aún no han dado resultado puesto que sigue el problema. En vez de favorecernos con la sedimentación ha seguido erosionando”, explicaron habitantes.

Para llegar a Tierrabomba hay que hacer uso de lanchas. Al menos 20 minutos es la distancia que separa los imponentes edificios de Bocagrande, sector donde zarpan, de las ruinas en las que se ha convertido el lugar donde el mar se come las casas. “Las fuertes olas pegan muy fuertes y ya los barrancos son de dos metros. A medida que las olas van pegando, van derrumbando; y las casas están a un metro de distancia del mar”.

Para muchos vivir cerca del mar resulta una bendición, pero cuando la tierra seca donde están ubicados los lugares de residencia y este vasto cúmulo de agua azul es separado por tan solo unos pasos, no hay bendición, hay temor. “Sí porque de pronto uno está durmiendo y una pared nos puede caer encima por la erosión y es por eso que la erosión cuando está cerquita de las casas uno se va trasladando. Aquí ya se han perdido más de 100 casas, tres calles y da tristeza lo que acontece porque somos una isla que estamos a unos minuticos de Cartagena. Nosotros también somos Cartagena”, relataban.

La población de Tierrabomba pide reasentamiento, pide al menos una visita del alcalde Manuel Vicente Duque a quien no ven desde que llegó a la isla pidiendo voticos. Allí se han construido espolones cuya finalidad es menguar la fuerza del agua y los cuales según señalan no han dado los resultados esperados.

“Nosotros priorizamos unas obras que estaban dentro de un proyecto que se está realizando desde el año anterior, el cual es un espolón alargado en L, ellos mismos estuvieron acá. Nosotros conminamos a la empresa para que termine esa obra…nosotros vamos a darle prioridad a la zona poblada para que no pierdan sus casas”, comentó el mandatario.

Allí se habla de la ‘tristeza de Tierrabomba’, tristeza de ver al mar consumiendo sus terrenos ante la indiferencia voraz del gobierno local.