José Luís Urón Márquez, fue una de las víctimas que dejó el ELN en el Cesar. Tres secuestros, una muerte y cero rencor es la huella que deja el conflicto en quien hoy se desempeña como presidente de la Cámara de Comercio de Valledupar. “En mi familia hemos tenido mucho dolor, mucha tragedia. Primero fue el secuestro de mi hermano mayor que en un intento de rescate fue asesinado. Lo sacamos de la selva en estado de descomposición, en bolsas. Luego ocurrió mi secuestro el cual fue por casi siete meses, donde mi familia sufrió y estuvo en penumbra esperando un desenlace fatal. Después fue el secuestro de un primo hermano que es profesor en la escuela normal superior del municipio de Río de Oro, Cesar”, relató. Agregó que por conocer de cerca la guerra, hoy quiere que las negociaciones con el ELN y las Farc, puedan traer paz: “Aquellos que son enemigos de las negociaciones, todavía no les ha tocado a la puerta todo el flagelo de la violencia. La guerra deja tragedias, deja lágrimas, viudas, huérfanos, derramamiento de sangre y pobreza en el aparato productivo. Por eso debe haber una salida negociada del conflicto y no militar”. Al preguntarle sobre si ante tanta tragedia hay rencor, respondió: “no, todo lo contrario. Mi familia y yo decidimos estar presentes en las negociaciones, en el perdón, en el olvido y no convertirnos en agentes generadores de violencia por el odio. Es por eso que hoy registramos con mucha complacencia y alegría esta negociación. Tenemos tranquilidad en nuestros corazones a pesar de la desdicha que padecimos en su momento por el ELN”.