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La falta de una política penitenciaria clara y de una cárcel con capacidad para atender la Región, tiene en crisis los centros penales de Risaralda, donde se presenta un hacinamiento de más del 100%.

Las autoridades de Risaralda y las entidades defensoras de derechos humanos han enviado en múltiples ocasiones llamados de alerta al Gobierno Nacional, para que de celeridad a la construcción de la nueva cárcel regional en Pereira, como una puerta de salida al desbordado hacinamiento que se presenta en los tres centros de reclusión del departamento, además de las unidades de detención transitorias y las estaciones de Policía.

Defensora del Pueblo en Risaralda, Elsa Gladys Cifuentes, reveló que los niveles de hacinamiento en las Cárceles de Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal están sobrepasando todos los límites, llegando incluso a transgredir los derechos de la población detenida, ya que deben convivir en entornos precarios.



No sólo los centros carcelarios y de detención transitorios están hacinados, según la Defensora del Pueblo, ahora la problematica se trasladó a las estaciones de Policía de los 14 municipios.



A las dificultades de hacinamiento carcelario por déficit de infraestructura, se suma la incapacidad técnica y operativa por parte del INPEC para atender a los 1.010 internos que tienen prisión domiciliaria, ya que según José Giovanny Méndez, Presidente de la Unión de Trabajadores Penitenciarios del Inpec en Pereira, un sólo guardian en una moto, que a veces ni tiene gasolina, es el encargado de velar por toda esta población flotante.



Y mientras todos los días se evidencian las difucultades en materia carcelaria en Risaralda, el ministro de Justicia Enrique Gil Botero anunció que en marzo se dará apertura a la licitación pública para la construcción de la cárcel El Pílamo- La Concordia, que estará ubicada en Pereira y cuya inversión alcanzará los 143 mil millones de pesos, anuncio que fue recibido con desconfianza, ya  que desde hace más de dos años se vienen haciendo este tipo de pronunciamientos, sin que hasta el momento se cumplan las promesas.