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Protocolos antiexplosivos se aplicaron en cirugía a soldado con granada en la cara

Foto cortesía a RCN Radio




El médico William Sánchez, jefe del Área de Cirugía del Hospital Militar, contó los riesgos que tuvieron que enfrentar durante la intervención a un soldado en cuyo rostro se incrustó por accidente una granada que puso en peligro no solo la vida del militar sino la de todo el equipo que participó de la operación.


De acuerdo con Sánchez, la cirugía fue tan riesgosa que se practicó en el parqueadero del Hospital con un quirófano ambulatorio y se tuvieron que aplicar protocolos establecidos por técnicos antiexplosivos.


"Ya teníamos experiencia con algunos otros casos similares, entonces teníamos un protocolo en dónde en el área del parqueadero y el helipuerto montamos rápidamente un quirófano ambulatorio para hacer el procedimiento de la extracción de este artefacto explosivo", destacó el médico en RCN Radio.


El cirujano contó que el soldado tuvo que ser remitido desde Arauca por tierra por el riesgo que generaba transportarlo por vía aérea.


Una vez se cumplió con el paso más peligroso para el paciente y para quienes lo rodean, que es retirar el artefacto explosivo, el paciente regresó a las instalaciones del Hospital Militar, para continuar con los procedimientos médicos necesarios.


"Después de extraer este elemento, nos encargamos de asegurar la vía aérea para después llevarlo al interior del hospital y hacer las cirugías correspondientes; todo esto con el apoyo y la asesoría del grupo antiexplosivos, lógicamente", añadió.


El jefe del Área de Cirugía del Hospital Militar estimó que por la corta distancia en que fue accionada el arma que incrustó la granada en el militar, el explosivo no se detonó y se pudo retirar sin pérdidas humanas.


"Cómo fue a una distancia muy corta, presumimos por fortuna para todos, que no estaba activada la última parte del explosivo (…) eso es una lotería, pero gracias a Dios las cosas salieron bien", aseveró el cirujano.


Sobre el artefacto se conoció que medía de 15 a 20 centímetros y que es un explosivo de los que se usa en las unidades militares para los asaltos.


El médico Sánchez confesó "en el momento operatorio uno trata de hacer lo que corresponde, eso son fracciones de minutos o son segundos y es un momento lógicamente de estrés, pero también de decisión absoluta para poder hacer lo que corresponde porque estaba de por medio la vida de este soldado".


En este sentido, el cirujano dijo que en su condición de profesional de la salud tiene conciencia de los riesgos que en determinados momentos puede sufrir. "Tocaba que hacerlo así (el procedimiento) como lo han hecho otros compañeros en otras ocasiones y esta vez me tocó a mí, pero por supuesto que el riesgo es latente", puntualizó.