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Por Daniel Canal Franco

“En el mundo hay 65 millones de personas que se han visto obligadas a desplazarse”, dice Jozef Merkx, portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Colombia. De estos, casi 20 millones son refugiados reconocidos (para ser refugiado el Gobierno del país al que llega debe reconocerlo como tal, de lo contrario se considera un inmigrante).

Solamente en América Latina y el Caribe hay 337.697 refugiados, y según Merkx, “en este momento, según los datos que recibimos de Cancillería, hay 258 refugiados reconocidos en Colombia”.

Uno de los 258 casos

“María” (la fuente pidió reserva de su identidad) es una de los 258 refugiados reconocidos en Colombia. Ella debió salir corriendo de El Salvador por amenazas de las Maras, las pandillas más temibles de Centro América, que ponían su vida en peligro.

Para ella, dice, fue como si la arrancaran del suelo igual que a una planta y las raíces quedaran rotas en la tierra. “Lo difícil es que uno solo se lo imagina para, digamos, África o Asia; pero nunca te lo imaginas en Latinoamérica y es real… Es algo muy real”, cuenta María.

En ese tiempo María no conocía nada sobre planes de refugiados, apenas había oído de ACNUR pero no estaba segura qué hacía, y ese es un problema grave. Los planes para refugiados en Latinoamérica no son de dominio popular.

Lo primordial era irse y se fue, no importaba a dónde, y así como llegó a Bogotá pudo haber sido Quito, Lima, Buenos Aires o la misma Antártida. “Una vez tú sientes esa seguridad de no ser perseguido, de que tu libertad no está siendo atacada, entonces yo creo que cualquier país es mejor que tu propio país así suene feo”, explica María.

Colombia en relación al mundo

Colombia cuenta con los mecanismos para acoger refugiados, como lo establece el Decreto 1067 de 2015 (y los tratados internacionales para la protección de los refugiados de los que Colombia forma parte); pero, como explica la directora de la fundación Taller para las Artes y el Aprendizaje, Gaby Arenas, “no hay una política que sea pública, clara, y que de alguna manera se promueva internacionalmente”.

Si se compara a los 258 refugiados que hay en Colombia con los 2,5 millones que tiene Turquía (el país con el mayor número de refugiados en el mundo) es una cifra muy pequeña. Inclusive la región está bastante por debajo de Ecuador donde hay 121.535 refugiados (principalmente colombianos); Brasil, 8.807; Argentina, 3.207; y Chile, 1.849, según cifras del World Bank Group.

Aunque la figura está, según Merkx, es poco utilizada: “Nosotros pensamos que hay que trabajar más en el sistema de asilo, o sistema para conseguir la condición de refugiado, porque puede haber mayor necesidad para que Colombia reciba gente como refugiado”.

Tradicionalmente Colombia no ha sido un país receptor de migraciones –menos de refugiados–, pero “de ser un país que expulsaba gente, y de donde la gente quería salir corriendo, hoy en día somos un destino para gente de muchas nacionalidades. Un destino, además, que la gente busca porque ve muchas posibilidades de crecimiento y desarrollo”, explica Arenas.

Así como se ha convertido en un destino atractivo para los migrantes, que son quienes salieron de su país por voluntad propia, debería ocurrir lo mismo para quienes tuvieron que salir bajo amenazas.

¿Quiénes son refugiados?

Se trata de quienes sean perseguidos por su raza, nacionalidad, religión, postura política o pertenencia a un determinado grupo social, y que por esta condición su vida, integridad o libertad se encuentre en riesgo de permanecer en su país o retornar a él. Además, a diferencia de quienes son migrantes –que es una condición inherente de quien se desplaza–, los refugiados para ser refugiados deben ser reconocidos como tal por el Gobierno del país al que llegan

El problema es, según Merkx, que no todas las personas que se ven obligadas a salir de su país caben bajo la definición de refugiado porque es muy específica: “Nosotros no somos cerrados, también pueden haber otras alternativas migratorias para gente extranjera en el país. Aquí justamente estamos discutiendo con el gobierno, porque sería muy útil tener otras alternativas como, por ejemplo, una visa humanitaria para gente que realmente necesita salir de sus países y quedarse en Colombia”.

El proceso para ser reconocido como refugiado

“El proceso fue bastante largo. No fue engorroso pero sí largo”, cuenta María. “Después, como al año, uno ya se sentía como más libre para trabajar, antes no es que te sintieras encerrado pero sí muy limitado. Inicialmente los primeros 6 meses sí fueron un poco frustrantes”.

Para ser reconocidos como refugiados, los candidatos deben presentar su caso ante la Comisión Asesora para la Determinación de la Condición de Refugiado de la Cancillería, y demostrar que encajan en el perfil. Durante este proceso, que puede demorar hasta 6 meses, los candidatos no pueden trabajar ni desplazarse de la zona a la que llegaron mientras se legaliza su situación migratoria.

Una dificultad muy grande para atender a los refugiados, o posibles refugiados, es que la medición es complicada por las diferentes figuras legales que hay para establecerse en el país.

Algunas personalidades a las que Colombia les ha concedido el asilo son: Lucio Gutiérrez, expresidente ecuatoriano que llegó al país en 2005; Pedro Carmona, golpista venezolano contra el gobierno de Hugo Chávez en 2002; y Alan García, expresidente peruano asilado en 1992 argumentando persecución por parte del gobierno de Alberto Fujimori.

Para Merkx, el trabajo de recibir y proteger a los refugiados es fundamental. Más allá de las cifras, cada caso (como el de María y muchos otros que han llegado de lugares tan lejanos como Sri Lanka, el Congo e Irak) representa la posibilidad de rehacer su vida. Por eso Merkx concluye:

“Yo siempre digo que a un refugiado hay que verlo con buenos ojos, porque ponte en los zapatos de una persona que tiene que huir de una guerra, como la guerra en Siria. ¿Qué opción tiene? Si uno se queda en una ciudad como Alepo tiene que enfrentar la muerte”.