Foto: Archivo Colprensa



En Colombia las principales causas de separación de menores de edad de su entorno familiar es por maltrato, condiciones especiales de los cuidadores y abuso sexual infantil.

Según una investigación de la ONG Aldeas Infantiles, en el mundo más de 220 millones de niños y niñas crecen sin la protección de una familia o están en riesgo de perderla, lo que quiere decir que uno de cada 10 niños en todos los países del mundo, crece sólo.

En Colombia la situación también es crítica. Los departamentos donde más se apartaron a los niños, niñas, jóvenes y adolescentes de sus padres fueron Bogotá y Cundinamarca, Antioquia, Bolívar y Atlántico.

Cifras del ICBF, reportan que en el último año se iniciaron 23.574 procesos de restablecimiento de derechos a niños.

"Colombia es uno de los países que mayor vulnerabilidad tiene y algunas de las causas están relacionadas con situaciones de desplazamiento y conflicto armado pero no es el principal motivo ya que los casos se dan a partir de las dinámicas familiares que son de maltrato y violencia", explicó Ángela Rosales, directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Colombia.

Agregó que "crecer lejos de un entorno familiar, sin protección y afecto, trae consigo consecuencias desfavorables en el desarrollo de los niños y niñas. Por eso buscamos alertar a la sociedad y promover que se destinen todos los esfuerzos necesarios para asegurar el derecho de los menores de edad a vivir en familia”.

Según lo informó la organización internacional Aldeas Infantiles SOS Colombia en una campaña llamada “Ningún niño nace para crecer solo”, la cual busca resaltar la importancia del fortalecimiento familiar para evitar este tipo de situaciones.

Esta campaña tiene como objetivo crear conciencia del papel preponderante que tiene la familia en la garantía del cuidado, bienestar y protección de los niños, por ser el espacio natural para su crecimiento y desarrollo lejos de modelos institucionales, particularmente en sus primeras etapas de vida.

“La familia es el lugar natural en donde los niños y las niñas aprenden las habilidades de una vida social, desarrollan competencias de convivencia con otros y aprenden valores que utilizan durante su vida cotidianamente, por eso, cuando un niño no tiene una familia en donde crecer, sus posibilidades de llevar una vida adulta autónoma, autosuficiente, segura y responsable decrece significativamente”, agregó Rosales.