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Con ‘Poca-lana’ niños de escasos recursos pasaron una feliz navidad en Bogotá.

Una bonita campaña para beneficiar a más de mil niños de la capital, hijos de recicladores y habitantes de sectores deprimidos en busca de sus sonrisas, las cuales se han perdido entre calles y cartones, se realizó ayer en diferentes puntos de la capital.

Entre renos, ángeles, payasos y varios papás Noel, un grupo de voluntarios, conocidos como la Fundación Poca Lana, se paseó anoche por las calles de Bogotá, y cambiando el trineo por las zorras, luego de rezar las novenas en diferentes puntos de la ciudad, cambió regalos por alegría.

Jorge Eduardo Arango, integrante de esta campaña, aseguró: “Esto es algo que venimos realizando hace 21 años, lo que queremos es que la gente, más que recibir un regalo, sienta que no está sola, que hay gente que se preocupa, que los lleva en el corazón y que quiere compartir con ellos en estas fechas…”

Estos cerca de 120 voluntarios, en su mayoría estudiantes universitarios y profesionales recién graduados, realizan jornadas sociales a lo largo de todo el año, donde visitando sectores como la Plaza España, el barrio Mochuelo en Ciudad Bolívar o el popular “cinco huecos” en el Bronx, realizan labores sociales con todas las personas que allí lo necesiten.

Satisfechos se mostraron en esta ocasión los niños que participaron de esta jornada, quienes activamente se integraron en estas novenas y tomando la navidad con razón central, vivieron un momento en familia, para calentar sus corazones.

“me parece muy chévere poder estar aquí con familia, hace mucho no nos reuníamos y hoy estamos reunidos y recibiendo regalos…”, Leidy Suarez, una de las niñas beneficiadas.

“todo esto muy bonito porque compartimos, porque nos enseñan a estar con la familia, a respetar a nuestros padres, muy bonito todo…”, Paula Núñez, niña de 5 años beneficiada.

Es así como entre novenas de cartón, un Papá Noel de piel trigueña y trineos halados por caballos, la navidad toma forma de voluntarios y despliega su magia en aquellos sectores olvidados de Bogotá, esperando que en el 2014 se pueda revivir esta tradición, con el mensaje de que lo importantes es compartir y estar con quienes queremos.