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La Corte Suprema de Justicia lo condenó por los delitos de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias.

Olano aceptó que influyó en decisiones que tomaron ex funcionarios de la pasada administración capitalina para que el grupo Nule obtuviera el contrato de la fase III de Transmilenio.

De igual manera, el ex parlamentario aceptó que a cambio de la influencia que ejerció recibió dinero de los primos Nule.

Sin embargo, Olano Becerra no aceptó el cargo de interés indebido en la celebración de contratos, por lo que enfrentará juicio ante la misma Corte Suprema por ese delito.

Actualmente, la sala plena del Consejo de Estado está estudiando si lo inhabilita de por vida en el proceso de una demanda de pérdida de investidura.