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Foto: Ingimage.



El Tribunal Supremo de Ruanda condenó al profesor Emmanuel Mbarushimana a cadena perpetua por su participación en crímenes en el genocidio de 1994, en el que murieron al menos 800.000 personas en cien días, informaron medios locales.

El Tribunal acusó a Mbarushimana de complicidad, conspiración asesinato y exterminio, y lo culpó de estar detrás del establecimiento de dos controles de carretera en la provincia Sur, en el distrito actual de Gisagara, donde murieron cientos de tutsis y donde Mbarushimana era por entonces inspector de las escuelas en el área.

La Fiscalía dijo además que fue uno de los líderes que organizaron y ejecutaron un ataque contra tutsis en las colinas de Kibuye, en el suroeste de Ruanda.

Mbarushimana fue extraditado por Dinamarca en 2014 para ser juzgado por el sistema judicial de Ruanda, algo que el ruandés apeló al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Francia, alegando que no tendría un juicio justo en Ruanda.

Sin embargo, el Tribunal Europeo falló a favor de su extradición y ahora Mbarushimana afirma que ha tenido un juicio injusto en el que los testigos han sido entrenados para mentir al Supremo.

Mbarushimana fue el segundo sospechoso de genocidio extraditado desde Europa, después de Charles Bandora, que llegó desde Noruega en 2013.

El conflicto de Ruanda estalló el 6 de abril de 1994 tras el asesinato del entonces presidente ruandés, Juvénal Habyarimana, que murió junto al de Burundi, Cyprien Ntaryamira, después de que el avión en el que viajaban fuera derribado, aunque existían indicios claros de la situación que se estaba gestando desde meses antes.

La matanza que siguió -el Gobierno ruandés acusó a los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (RPF, en inglés) del asesinato- terminaría con la vida 800.000 tutsis y hutus moderados en poco más de tres meses.

Desde entonces, muchos responsables del genocidio han huido a lugares como Europa, Canadá o Estados Unidos por temor a ser juzgados en Ruanda, donde alegan no recibir un juicio justo.

EFE