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La Corte Suprema de Justicia revisó el caso de un hombre de 90 años de edad que decidió retirar parte de sus ahorros de una comisionista de bolsa, sin embargo, fue demandado por dos de sus familiares, quienes consideraban que no estaba en el cien por ciento de sus capacidades para hacerlo. El alto tribunal amparó su derecho y determinó que aunque el adulto mayor padecía de varias enfermedades, entre ellas neumonía y un tumor cerebral, eso no le impedía decidir sobre el futuro de su dinero o bienes. La Corte Suprema consideró que cualquier demanda de ese tipo debe estar amparada con las suficientes pruebas para demostrar que el adulto mayor realmente padece de demencia senil o no tiene capacidad mental para tomar decisiones. En el fallo se manifestó que las enfermedades diferentes a la demencia senil, no demuestran que una persona no tenga capacidad suficiente para tomar decisiones relacionadas con contratos o dinero. En la decisión judicial se cita el Código Civil que establece la “presunción de la capacidad mental” de cualquier persona, de tal forma que en cualquier tipo de casos se debe demostrar la existencia de una “perturbación patológica de la actividad psíquica que suprime la libre determinación de la voluntad” o incluso "un desarreglo de sus capacidades".