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Estas comunidades, en varias regiones de Colombia, no saben que cuentan con derechos ya reconocidos en el papel.

AFRO INDÍGENAS COLOMBIA DIVERSA
Cortesía Colombia Diversa

Una investigación de Caribe Afirmativo y Colombia Diversa desarrollada en Quibdó (Chocó), Buenaventura (Valle del Cauca), Cartagena (Bolívar), Riohacha y Uribia (La Guajira), busca visibilizar la situación específica en derechos económicos, sociales y culturales de la población afrodescendiente e indígena LGBT.

La falta de información sobre el fenómeno es lo que, a día de hoy, no ha permitido que se generen iniciativas o políticas públicas específicas para ser ejecutadas, para extender y visibilizar los derechos de esta población para que los gobiernos departamentales y el Estado reaccionen.

"Mucho de lo que encontramos en el informe, por falta de información, es que estas personas no conocen cuáles son sus derechos y la forma en que pueden acceder a ellos (...) en los territorios la gente no sabe que tiene esos derechos, que están reconocidos en el papel", manifiesta al respecto David Alonzo, profesional en Derechos Humanos y coordinador de investigación en el Pacífico para Colombia Diversa.

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¿Cómo está registrando el Estado colombiano la información sobre el acceso a esos derechos? Ese es el objetivo que se busca al visibilizar esta problemática que no ha sido atendida con ahínco.

AFRO INDÍGENAS LGBT COLOMBIA DIVERSA
Cortesía Colombia Diversa

Aunque se ha logrado dar un cambio cultural y político para descriminalizar el fenómeno y reconocer los derechos y favorecer "un poco" la existencia de estas comunidades para, entre otras cosas, no se les persiga, agreda o segregue, es importante que el Estado y la sociedad en general trabaje para visibilizar sus derechos.

"Uno de los casos que presentamos corresponde a una mujer trans indígena wayúu de la tercera edad, que manifestó su identidad desde muy pequeña (...) a raíz de eso fue expulsada, lastimada y agredida. A la par de ella son muchas las historias de personas que han preferido callar para no ser agredidas dentro de sus comunidades", detalla David Alonso.

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La investigación encontró además los tipos de violencia o segregación más usuales, que van desde el rechazo de los familiares, entornos educativos y laborales, hasta la participación en política.

"Una chica trans iba al colegio con el uniforme femenino y se quería graduar también femenina pero el colegio le exigió tener cédula de mujer para hacerlo. El rector decía que le llegase el agua a donde le llegara, la niña no se iba a graduar con ropa de mujer sino como él decía porque en su cédula aparecía con sexo de hombre. Después de mucha presión nuestra, la niña se pudo graduar satisfactoriamente", relata María Victoria Palacios, Estilista y directora de la organización Latidos.

Por casos como el anterior, Alonso asegura que se ha reconocido que hay oportunidades por parte de los gobiernos locales y departamentales, además de organizaciones sociales u otro movimientos, de incluir a la población LGBT dentro de sus apuestas además de, claro, reconocer sus derechos.

La declaración: "Ser negro y gay implica tener que alzar una misma bandera de lucha contra ambas formas de discriminación", dice Newball Segura, activista y estudiante universitario de Buenaventura.

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Alonso ha dicho que el llamado clave al Estado es a conocer la situación de fondo, algo que no se puede saber sin información, lo cual resulta "alarmante".

"Fue muy poca la información que se encontró. Colombia está con un déficit de información en este campo; vemos -por ejemplo- el retraso histórico que ha habido para sacar un nuevo censo nacional que repercute en la aplicación de políticas públicas definidas para la población más vulnerable", concluye.

Fuente

RCN Radio

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