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De las minas hasta el mar y los pulmones: la otra cara del carbón en Santa Marta

Habitantes de los 19 barrios de la Comuna Ocho de Santa Marta viven hace unos 20 años el drama ocasionado por la contaminación del aire.

Son cerca de 30 mil personas la que siguen denunciando a través de sus líderes comunitarios, los múltiples estragos que genera el carbón que se explota en las minas del Cesar, y que luego se exporta a Europa o Canadá, y que también llega hasta sus pulmones.

"Yo le digo que toda la comunidad está contaminada. Aquí o se mueren por el carbón, o se mueren por denunciar, o se mueren porque no nos asisten. Somos víctimas de todas maneras, de ese flagelo de maldad que hay en quienes nos gobiernan", afirmó Gloris Elisa Eslava, líder comunitaria del corregimiento La Paz de Santa Marta.

Carlos Dávila, por su parte, vive en el barrio Cristo Rey, ubicado a un kilómetro de distancia del puerto de cargue de carbón y también de la Comuna 8 de Santa Marta. Él asegura que "los pobres tenemos que morir de neumonía, porque hace pocos fuimos niños, jóvenes, adultos y ancianos a hacernos exámenes y todos salimos con los pulmones llenos de carbón".

Mientras los ojos del país están puestos otra vez en Santa Marta, por la desaparición de casi 1.900 toneladas de carbón de Drummond en la bahía, a Jaader Pérez, trabajador activo de esa carbonera, se le desaparecen sus pulmones, dice él.

"Es un cáncer de pulmón. Es la neucomoniosis de los mineros del carbón, enfermedad diagnosticada por la Junta Nacional de Calificación de Invalidez. Básicamente es la afectación pulmonar producida por el polvo del carbón; eso es carbón en los pulmones”, afirmó Pérez.

Por este problema ambiental y social, no es la gente la única que come carbón en algunas zonas de Santa Marta. “Cuando llega un pescador y raja el pescado, le salen las tripas negras.

Ese es un pescado que estamos consumiendo nosotros sabiendo que tiene las tripas llenas de carbón”, contó Dávila.

El turismo y los pescadores, según la gente de la Comuna ocho, se alejan cada vez más de las playas cercanas al puerto de cargue de Santa Marta, por el carbón. “La arena, en lugar de estar blanca, es negra. Y nos preocupa esta situación porque se puede estar despidiendo la única economía que tienen los pobres de esta zona. (…) Por aquí hay muchos pelados que viven de la caza de la langosta, pero ven que el suelo del mar está lleno de carbón”, señaló Dávila.

Por otra parte, los trabajadores de las carboneras que terminan su operación en Santa Marta, literalmente se mueren por su trabajo. Así lo advirtió Aníbal Pérez, presidente de la Asociación de Trabajadores Enfermos de Drummond Puerto.

“Hasta la fecha con diagnósticos y estadísticas reales que maneja la asociación, tenemos un registro de 24 muertos en 17 años de actividad de la compañía (principalmente por enfermedades). Pero lo más absurdo es que en diez años también hay un reporte de 10 mil accidentes de trabajo”, aseveró Aníbal Pérez.

Ante el complejo panorama, los habitantes de los barrios construidos muy cerca del puerto de carbón y quienes viven de cargar carbón en la capital del Magdalena, piden de nuevo soluciones definitivas a un problema que está matando gente y también el mar de Santa Marta, la bahía más linda, dicen, de América Latina.