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Controversia por colegios en concesión

La Secretaría de Educación del Distrito tiene en sus manos el futuro de 40 mil estudiantes de Bogotá, en medio de un debate cuyo principal argumento es la calidad educativa, a la par de un negocio que puede valer más de 100 mil millones de pesos al año.

A finales de abril el Distrito deberá decidir si los colegios siguen en concesión o empezarán a ser administrados por el sector público.

Los colegios en concesión son planteles educativos que funcionan en construcciones del Distrito, pero cuya administración y manejo pedagógico está en manos de entidades privadas especializadas en educación.

El esquema educativo en concesión se ha venido contratando desde hace 14 años y en este momento su continuidad se está evaluando por parte de las autoridades distritales.

Colegios en concesión desde adentro

James Esteve Saque Barrera, estudiante del colegio La Giralda, administrado por la Asociación Alianza Educativa, tiene la primera palabra en el debate al afirmar que "tenemos buen ambiente con los profesores y tener otros podría afectar la forma en que vivimos el colegio".

Su concepto sobre la finalización de la concesión concuerda con el de otros estudiantes de zonas deprimidas de la ciudad como Las Cruces, Bosa y Kennedy, donde tras su aparición las concesiones marcaron diferencia con la educación pública en términos académicos y similar en los costos para las familias.

Aunque la planta física quedaría, quienes dirigen la educación de James cambiarían y su perspectiva de esa posibilidad no es optimista, al advertir que vería su colegio "de
cierta manera como se ven otros colegios de la localidad. Tendríamos una educación mediocre donde los profesores pasan a sus estudiantes porque sí"
.

El rector del Colegio La Giralda, Víctor Manuel Neira, advierte que por ahora la incertidumbre es total, aún con los buenos resultados que han presentado.

"Uno puede crear el proyecto, pero las personas que están formadas y preparadas para seguir ese proyecto no van a estar y uno quisiera garantizar que el proyecto siga en las condiciones que está", sostuvo.

Lo bueno y lo malo de los colegios en concesión

RCN La Radio indagó sobre las ventajas y desventajas de las concesiones en comparación con la educación netamente pública y que dividieron los conceptos de los gobiernos Nacional y Distrital durante la administración de Gustavo Petro.

Niveles de deserción: en los colegios administrados por privados en promedio nueve de cada mil estudiantes desertan, mientras que en los públicos la deserción ronda los 27 por cada mil.

Cifras del Distrito indican que aunque no se soluciona aún el problema de la deserción, la cifra de tres años atrás rondaba los 37 estudiantes por cada mil, lo que marca avances.

Percepción social: según la más reciente encuesta de Bogotá Cómo Vamos, la satisfacción sobre los colegios públicos aumentó, mientras disminuyó en los privados.

No obstante, los colegios en concesión tienen un porcentaje mayor de estudiantes que logran ingresar a la Educación Superior, ya que según aseguran, parte de la formación de los hijos conlleva la concienciación de sus padres para continuar con sus estudios.

Cubrimiento: colegios en Concesión como La Giralda están en zonas donde la oferta pública es suficiente.

Al iniciar la actual Administración, el Distrito tenía 100 mil cupos en colegios públicos que no se usaban en zonas donde funcionan concesiones, desperdiciando la oferta distrital.

Mientras la demanda de estudiantes hacia colegios públicos marca una disminución y sobran los cupos, en colegios concesionados la demanda crece.

Existen proyectos que generan valor agregado a la educación que brindan los colegios concesionados, aunque la Secretaría de Educación ha logrado identificar proyectos exitosos y los reproduce en las instituciones cuya administración ya es pública.

Los mejores colegios públicos en Bogotá son distritales según las pruebas Saber, sostiene el Distrito.

La División

Hace varias semanas, la ministra de Educación, Maria Fernanda Campo, hizo un llamado a la administración Petro para mantener el modelo de las concesiones.

En concepto de la entidad nacional, en términos de calidad educativa, ese tipo de planteles se ha perfeccionado de tal manera que reversar el esquema podría traer consecuencias para la formación de estudiantes.

La cercanía de la alcaldía de Gustavo Petro con sectores sindicales de profesores, hizo que el exalcalde bogotano pusiera la lupa sobre el funcionamiento de las concesiones.

El concepto del Distrito, en palabras del secretario de Educación, Óscar Sánchez, es que a la buena educación privada hay que mantenerla, pero a la educación pública "hay que enaltecerla".

Es claro y legítimo para el funcionario que sectores de izquierda busquen que el control de las concesiones sea público y el momento del debate es ahora, a pocos meses de que se venzan los contratos.

Sin embargo, a todas las consideraciones académicas hay que sumarles un factor determinante que poco tiene que ver con la calidad de la educación.

Cuestión de plata

Los colegios en concesión son un negocio superior a los 66 mil millones de pesos al año, por lo que su implicación en términos económicos es evidente.

Sin embargo, de cambiar los operadores hacia el sistema público, en términos de lo que le cuesta cada estudiante a la Administración de Bogotá, la cifra sobrepasa por mucho a la primera, alcanzando los 113 mil millones de pesos anuales, atendiendo a la misma cantidad de niños.

El concejal Felipe Mancera hace la cuenta por cada estudiante y advierte que "un alumno en un colegio de concesión cuesta 1 millón 700 mil pesos y un alumno en el sector oficial cuesta dos millones 900 mil".

Cuestiona que en el segundo caso "hay gastos administrativos excesivos, por cada 60 pesos en nómina se gastan 160 en (asuntos) administrativos, de ahí viene el costo exagerado".

El secretario de Educación, Óscar Sánchez, tiene un concepto distinto sobre la gran diferencia en los costos por estudiante en las dos modalidades.

"En el colegio Distrital los maestros tienen estabilidad laboral, vacaciones, se les pagan doce meses de trabajo al año, tienen prestaciones y tienen digamos trabajo decente", asegura.

En contraste, añade, "las condiciones laborales de las concesiones son precarias; los mismos concesionarios siempre se lo han dicho al Estado. Págueme más para poder pagarle mejor a los maestros".

No obstante, el funcionario no desconoce que esa cantidad de dinero genera intereses y presiones. Organismos sindicales quieren deshacer la figura de la concesión, según se pudo conocer. Por esta razón se le preguntó al secretario Sánchez: "¿Hay presiones de sindicatos para que los colegios concesionados funcionen de manera distinta?".

A este interrogante el funcionario respondió: "Aquí hay presiones de todas partes. Quienes no están metidos en el baile tanto de sectores extremos de la izquierda como de la derecha ejercen presiones enormes. Hay mucho oportunismo en dichas presiones".

A todo lo anterior se debe sumar la coyuntura institucional de Bogotá. A poco más de un mes de tomar la decisión sobre la permanencia de las concesiones no se sabe ni siquiera quién hará el anuncio, pues como es sabido, el actual Secretario de Educación saldrá de su cargo la próxima semana.