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"Dios perdona siempre; el hombre a veces, pero la naturaleza no perdona", dice Obispo de Mocoa

Al completarse dos días tras la tragedia que sepultó varios barrios de Mocoa, los habitantes de este municipio ubicado en el departamento de Putumayo no asistieron a la acostumbrada misa de la mañana del domingo, menos de la mitad fueron a la iglesia y la mayoría de ellos solo se preguntaba una cosa ¿por qué Dios nos ha abandonado?.

Avalancha en Mocoa / Foto Colprensa Leonardo Castro


Al completarse dos días tras la tragedia que sepultó varios barrios de Mocoa, los habitantes de este municipio ubicado en el departamento de Putumayo no asistieron a la acostumbrada misa de la mañana del domingo, menos de la mitad fueron a la iglesia y la mayoría de ellos solo se preguntaba una cosa ¿por qué Dios nos ha abandonado?.


Ante este interrogante, Monseñor Luis Albeiro Maldonado, Obispo de Mocoa, solo tuvo una repuesta: "Dios perdona siempre, el hombre perdona a veces, pero la naturaleza no perdona". La avalancha acabó con la vida de 254 personas y dejó centenares de damnificados.


Entre ellos estaba Luz Marina Tejada, a quien las aguas de la avalancha le arrancaron todo lo que tenía pero no su vida, la que conservó gracias a la ayuda de quienes la rodeaban.


Luz Marina narró el doloroso episodio. "Eso fue de un momento a otro, nosotros estábamos durmiendo en la casa, mi tía nos llamó y nos dijo que la casa estaba llena de agua y al momentico pasó la corriente y nos arrastró, yo logré cogerme de una varilla, y ahí pasó todo y luego unas señoras me ayudaron y me llevaron donde ellas estaban que era en el segundo piso hasta que pasó todo y pudimos salir de allá".


Las aguas y la furia de la naturaleza además de casas, muebles y propiedades materiales se llevaron la vida de muchos niños, de jóvenes y de familias completas.


Yolima López una mujer de avanzada edad busca en la morgue del pueblo a sus seres queridos. "Estoy en la búsqueda de mis dos nietos y mi nuera que los arrebató la avalancha y no los he encontrado, solamente encontramos a mi niña de cuatro años pero a mi otro niño, mi nieto y mi nuera no los hemos encontrado, no ha sido posible", contó.


Minuto tras minuto, en los albergues del municipio Mocoa aumenta la atención de personas afectadas por la avalancha, muchas de ellas solo quedaron con la ropa que traían puesta la noche del viernes cuando ocurrió la tragedia.