Foto Archivo: RCN La Radio

Adportas de un eventual racionamiento de agua se encuentran los municipios de Belén de Umbría y La Virginia, ello en virtud a la ostensible disminución de los niveles de lluvias de las últimas semanas, lo cual ha generado una baja notoria en el caudal de los ríos que surten sus acueductos. El Belén de Umbría el anuncio fue hecho por el gerente de las Empresas Públicas Municipales, Silvio Peláez Patiño, quien indicó que actualmente se están recibiendo aproximadamente 59 litros por segundo para atender la zona urbana, donde residen alrededor de 17.000 habitantes, siendo lo ideal para cubrir todo el municipio 65 litros por segundo.   Según el funcionario, esta situación se suma a la problemática que podría generar el aire que por falta de agua entraría por la tubería, lo cual podría hacer colapsar las redes, ya que se genera un efecto destructivo al interior de las conducciones del agua.   A junio de este año, en Belén de Umbría solo habían caído 721 milímetros de agua y según las estadísticas del Cuerpo de Bomberos, para el mismo mes del 2012 el registro fue de 1.491 milímetros, en el 2013 fue de 1.045 milímetros y de 686 milímetros el año pasado, lo que demuestra el creciente descenso en las lluvias en esta población. La Virginia En el municipio de La Virginia, la disminución de los niveles del río Totui que surte el acueducto y el desperdicio del líquido por cuenta de algunas comunidades, serían las causas de un posible racionamiento de agua en esta localidad risaraldense. El alcalde Nelson Palacio Vásquez dijo que la situación de sequía está llegando a niveles complicados, haciéndo énfasis en la falta de cultura de la población en torno al ahorro en el consumo, lo cual por esta época se hace estrictamente necesario.   Esta situación de sequía que registran las fuentes hídricas en la región también se ha visto reflejado en el caudal del río Cauca, cuyas últimas mediciones ubican su profundidad a su paso por La Virginia en menos de medio metro, coyuntura que según el alcalde Palacio Vásquez, también está afectando la actividad y el sustento de los areneros, así como los cultivos agrícolas de la zona.