Con arengas y pancartas, funcionarios de los diferentes hospitales y clínicas del Quindío, marcharon y protestaron una vez más por la difícil situación que se está viviendo en el sector salud en Colombia.

Leonardo Quiceno, gerente del hospital la Misericordia de Calarcá, aseguró que una posible solución a la problemática de la salud es eliminar la intermediación para lograr que los recursos sean manejados por una sola instancia pública.

Por su parte, Luis Alberto Castaño, gerente del Hospital Mental de Filandía, aseguró que si el gobierno no le da una solución pronta a esta situación, muchos hospitales y clínicas públicas y privadas empezaran a cerrar sus puertas.