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En medio de lágrimas y abrazos se reencontraron las familias Embera Katío.

Emberás retornados a Risaralda
Emberás retornados a Risaralda
RCN Radio Pereira

Un viaje de más de 12 horas, a bordo de 20 buses, le permitió a 112 familias de la comunidad Embera Katío, regresar a sus territorios ancestrales en Risaralda, después de varios años de vivir en precarias condiciones en Bogotá.

El camino largo y abrumador desde la capital del país, para las más de 500 personas retornadas, no opacó la felicidad, ni nubló las expectativas de las familias frente al panorama que se iban a encontrar en las tierras ancestrales que un día abandonaron.

Uno de esos sentimientos se reflejó en el rostro de Manuel Guasarabe, quien no pudo ocultar su emoción cuando se reencontró con sus seres queridos.

“Estoy muy feliz con todos los que llegan. Mis hermanos, mis cuñados que estaban en Bogotá, hoy se encuentran aquí en territorio indígena y que nunca más vuelvan a Bogotá”, expresó emocionado Guasarabe.

En los resguardos, los indígenas no escondieron la misma emoción al ver después de una década a sus familiares, ya que como lo indica el líder Francisco Botanabe, la guerra que generó tanto miedo, un día se los arrebató, pero ahora nuevamente retoman a sus vidas en los resguardos.

“Yo llevó como aproximadamente cuatro años esperando sin ver a mi familia. No había podido regresar mi esposa y mis hijos y estoy muy contento ahora”, narró Botanabe.

Pero no solo las familias crecieron, también sus bienes, porque los más de 500 indígenas llegaron a territorio risaralsense con toneladas de enseres, que ahora son sus más preciados tesoros

Fredy López, director territorial de la Unidad de Víctimas, recordó que cuando estas personas huyeron de la violencia, lo hicieron con las manos vacías.

“Llegaron 120 toneladas de enseres, básicamente lo que traen es mucha ropa y unos menajes de cocina, entre algunos pocos electrodomésticos”, precisó López.

Pese a la emotividad de los reencuentros y al exitoso proceso de retorno, la felicidad de nueve nueve familias se vio empañada por sus problemas de salud, que los obligó a quedarse en Bogotá.

Olga Lucía Hoyos, secretaria de Salud de Risaralda, reportó que sus patologías son complicadas y no se podía correr riesgos.

“Tenemos el reporte de algunas familias que se quedan, ya que los miembros de ellas pueden tener tuberculosis, embarazos de alto riesgo o que están en el octavo mes, además de algunas madres menores de edad tienen a sus hijos hospitalizados con cuadros de fiebre”, explicó Hoyos.

El retorno de estas familias indígenas a sus resguardos no es el fin de la historia, por el contrario, es el inicio de un proceso de readaptación donde la convivencia y la atención integral en salud, educación y vivienda son fundamentales en la generación de nuevos arraigos.

Otro punto fundamental para recuperar será el sentido de pertenencia por unas tierras ancestrales, donde indiscutiblemente, los aprendizajes buenos o malos de la gran ciudad, también se verán reflejados.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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