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El experimento social que se hizo en el marco del Primer Congreso de la Pastoral Social, puso a prueba a sus feligreses.

El obispo de la capital quindiana vivió en carne propia lo que siente un habitante de calle
el padre Carlos Arturo Quintero Gómez entró a un auditorio como una persona en condición de habitante de calle y sintió la indiferencia de las personas que estaban en el recinto.
Foto: diócesis de Armenia

Vestido y personificando a un habitante en condición de calle, el obispo de Armenia, Carlos Arturo Quintero Gómez, quiso vivir la experiencia de entrar a un espacio donde generalmente no ingresa esta población y conocer la reacción de las personas.

El presbítero expresó que la idea nació hace algunos años cuando le surgió una inquietud y era conocer y reflexionar sobre la sensibilidad frente a los pobres y la pobreza.

“Me ha llamado mucho la atención ver la reacción de las personas en la calle, o cuando entra una persona pobre, andariega, mugrosa o maloliente a un templo parroquial o a una oficina e identificar las actitudes que asumen los mismos cristianos”, explicó monseñor Carlos Arturo Quintero.

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La oportunidad para hacer este experimento social se presentó cuando desde la Pastoral de la diócesis de Armenia se quiso realizar un encuentro diocesano con un Congreso Regional, que se desarrolló en el auditorio Bernardo Ramírez Granada de la Universidad del Quindío.

El obispo de la capital quindiana tuvo la ayuda para la personificación del grupo Versión Libre Teatro, que brindó los elementos como vestuario y maquillaje, para que las condiciones fueran lo más cercano a la realidad.

[VIDEO] Experimento social del Obispo de Armenia

El padre Carlos Arturo Quintero narró qué sintió en el momento que entró al auditorio, “mientras me maquillaban ya me empezaba a poner en los zapatos de esa persona. En ese instante sentí todo ese dolor y como se desgarra el corazón cuando uno piensa en las carencia y en la pobreza”.

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“Cuando ingresé al auditorio empecé a sentir la indiferencia porque entré como Pedro por su casa por la recepción y nadie me recibió, nadie me preguntó, nadie me acogió. Yo seguí al recinto y me ubiqué en varios espacios para analizar las reacciones de las personas”, expresó el obispo.

Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez fue claro en decir que nadie lo trató mal y resumió el experimento en la palabra "indiferencia".

El máximo representante de la iglesia católica en el Quindío expresó que la idea fue hacer un homenaje a aquellas personas que son rechazadas en muchos aspectos por la sociedad, viviendo en carne propia en medio de un auditorio lo que se siente hacer parte de una población vulnerable y conocer la sensibilidad frente a la pobreza y los pobres.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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