Los delitos por los cuales el sacerdote está siendo investigado, son actos sexuales con menor de 14 años en concurso heterogéneo.

Ante el juzgado tercero penal del circuito de Manizales se adelanta el juicio oral en el que es investigado el sacerdote James Antonio Benjumea Quinceno, quien para los años 2011, 2012 y 2013 se desempeñó como párroco de la iglesia de la vereda Cuchilla del Salado de la capital caldense, y donde un año después es decir para el 2014, se conoció de su renuncia a esta sede.

En dicho tiempo, varios menores de edad de forma aislada manifestaron a sus padres los hechos por los cuales atravesaron durante esos tres años cuando el párroco estuvo en la iglesia, y ellos eran monaguillos. Las presuntas víctimas contaron que el padre les mostraba sus partes intimas, y el dedo indice era introducido en los oídos de los menores mientras él se tocaba sus genitales.

En el juicio que inició este lunes, declararon la madre de unos de los niños quien denunció los hechos ante la Fiscalía y ante la curia, y una de las víctimas, que hoy en día ya es mayor de edad.

En su relato la madre de dos de los menores dijo que a la llegada del padre, todo era muy bueno, pues el párroco se mostró con muy  buenas intenciones ante la comunidad, pero luego incurrió en esos errores que alejaron a sus hijos de la iglesia Católica.

Por su parte, el adolescente quien ahora ya cumplió su mayoría de edad, contó a la juez que los hechos se dieron en la sacristía cuando el padre terminaba la santa misa, y en una oportunidad se fue a cambiar e intencionalmente lo llamó para mostrarle sus partes intimas.

En el mismo relato, el joven manifestó que después de eso no quiere volver a la iglesia, y que hoy en día no cree en los sacerdotes. 

La madre según el relato, primero denunció ante la curia, y estos le prestaron ayuda psicológica a los afectados, sin embargo dice ella, el padre siguió ejerciendo, motivo por el cual prefirió denunciar ante la Fiscalía, y donde ahora se adelanta un juicio en su contra.

La defensa del religioso insiste en demostrar la inocencia del sacerdote indicando que: detrás de los señalamientos hay una animadversión de unos padres de familia por el cerramiento de una cancha deportiva, razón por la cual al inicio de la audiencia el padre manifestó negar los hechos y no aceptar los cargos imputados.

Sin embargo, la fiscal encargada de los hechos indicó en la narración, que nada tiene que ver una cosa con la otra, esto al referirse que los hechos denunciados nada se relacionan con el supuesto cerramiento de una cancha de fútbol.

Los delitos por los cuales el sacerdote está siendo investigado, son actos sexuales con menor de 14 años en concurso heterogéneo y de llegar a ser responsable tendría un condena 9 a 13 años de prisión. 

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