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El joven capturado no aceptó su responsabilidad en el múltiple homicidio, donde actuó con otra persona que huye de las autoridades.

Las autoridades buscan al segundo implicado en el múltiple homicidio.
Fiscalía General de la Nación y Policía Nacional

El Ministerio de Defensa resaltó el trabajo articulado entre la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación y su cuerpo técnico de investigación criminal CTI, que en 13 días lograron esclarecer el homicidio de Laura Vanessa Ramírez León, Juliana Arias Trejos, Didier Vargas, propietario de la discoteca Joys, su hermano Óscar Vargas y el portero del establecimiento, Eliécer Bravo, conocido como Bola Ocho.

Los hechos ocurrieron en horas de la madrugada del 21 de agosto del 2019 en la vereda La Isla del corregimiento Kilómetro 41, zona rural de Manizales, cuando cinco de las nueve personas que acampaban allí fueron asesinadas y cuatro de ellas, entre las que se encontraba una menor de edad, sobrevivieron.

Luego de una serie de análisis en el lugar de los hechos, una exhaustiva búsqueda de material fílmico en más de mil vídeos de cien cámaras de seguridad y después de interceptaciones de comunicaciones y bases de datos, los organismos judiciales iniciaron el proceso de vigilancia a una persona que según varios testimonios tuvo una relación con una de las jóvenes sobrevivientes y a quien reconocieron en dichas imágenes fílmicas.

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A pesar de extensos turnos de vigilancia de los agentes infiltrados y de identificar dos residencias en las que presuntamente el joven sospechoso podría estar, nunca fue posible hallarlo en estas viviendas ubicadas en los barrios Bajo Andes y Palo Negro.

Sin embargo, y según la Fiscalía, al no obtener evidencias de la presencia del principal sospechoso, con un juez de garantías se obtuvieron una orden de captura y dos órdenes de registro de allanamiento a esas casas.

Finalmente y en aquella residencia ubicada en el barrio Bajo Andes no se encontró nada de lo esperado como prueba, pero si un arma de fuego, que de acuerdo con la investigación, nada tiene que ver con el crimen en zona rural. Esto motivó a la captura de un hombre que se encontraba en la vivienda, más no del sospechoso.

Fue así y como de manera simultánea en el barrio Palo Negro otros uniformados allanaron la vivienda de quien es la madre del sospechoso y encontraron que en allá estaba el joven de 24 años, a quien varios señalaron de ser el responsable la masacre junto con otra persona.

La directora seccional de Fiscalías en Caldas, Clara Irene Giraldo, fue la encargada de confirmar la captura del joven en horas de la noche del día lunes 2 de septiembre, al manifestar que "gracias a un trabajo juicioso y articulado de las autoridades, se logra el esclarecimiento de la masacre con la captura del señor Brayan Andrés Aguirre, quien tenía una relación con una de las personas que pudieron sobrevivir por lo que presumen que se trata de un tema netamente pasional".

Durante la audiencia preliminar, llevada a cabo ante el juez tercero penal con función de control de garantías, la fiscal del caso manifestó que una vez ejecutada la orden de allanamiento y captura, el hoy imputado se encontraba en compañía de una de las jóvenes que sobrevivió y con quien tuvo una relación sentimental, de la cual ella espera un bebé.

En la residencia de la madre de Brayan Andrés fueron incautadas algunas prendas de vestir y celulares, con los que se adelanta un trabajo juicioso de análisis que busca determinar alguna relación con las víctimas.

Según el relato en la formulación de Imputación del ente acusador, para el día de los hechos, Brayan Andrés, desde horas antes de ese fin de semana, comprendido entre el 18 y 21 de agosto, les estaba preguntando a conocidos e incluso a sobrevivientes del crimen, por el paradero de su ex pareja.

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Inexplicablemente supo que se encontraba en este lugar y en compañía de otro sujeto tomó una moto, un arma de fuego y un arma corto-contundente y llegaron hasta la zona que servía de campamento a las 9 personas.

Por fuera de las carpas se encontraba uno de los hombres sobrevivientes, a quien abordaron primero y preguntaron por el nombre de Eliana o Liliana, este manifestó no conocerla y lo obligaron a llamar al resto de acompañantes; de ellos salieron las víctimas fatales a quienes disparó en sus cabezas causándoles la muerte de forma instantánea.

El hombre que estaba por fuera de las carpas recibió un disparo, pero pudo sobrevivir. Los expertos en balística explicaron que posiblemente el proyectil estaba húmedo, por lo que se floreó, se desintegró y no pudo impactar el cráneo del hombre. Únicamente le causó lesiones que hicieron que perdiera la consciencia, lo que les hizo creer a los delincuentes que había muerto.

Acto seguido, apartaron del grupo a quien fuera la ex novia del mayor implicado, a quien sólo agredieron con la cacha del arma. Sin embargo, la peor parte la llevó Laura Vanesa Ramírez, quien intentó huir y cien metros más adelante fue alcanzada y herida de muerte con un arma corto-contundente en repetidas ocasiones. Otras dos mujeres lograron huir y resguardarse en una casa lejana del sector rural.

Según el ente acusador en cabeza de Clara Irene Giraldo, directora de Fiscalías, "este hombre quien tuvo una relación sentimental con una de las sobrevivientes, al parecer sospechaba de una relación amorosa entre su ex pareja y una de las víctimas, sin embargo eso solo se conocerá con el paso del tiempo en medio de las audiencias".

Como conclusión de la fiscal encargada del caso ante algunas conjeturas que se crearon en toda la ciudad, el Instituto de Medicina Legal confirmó que en ese fin de semana en donde las víctimas se dedicaron a recrearse, no existieron relaciones sexuales y que gracias a su plena identificación, se pudo establecer que eran personas al margen de cualquier delito y que, infortunadamente, estaban allí por invitación de otras personas.

Finalmente se analizó la medida que se le aplicaría al joven Brayan Andrés. La Fiscal fue enfática en solicitar medida de aseguramiento en centro carcelario, al considerar al joven como un peligro para la sociedad.

Según la delegada judicial el hombre "actuó como un sicario y de los buenos, al saber lo que hacía contra estas personas que nada tenían que ver con su enojo. Además, porque podría ser una obstrucción a la justicia por el posible riesgo de repetición con quienes quedaron con vida".

Resaltó además, que gracias a la información de una persona cercana a la familia del hoy capturado, se conoció que los parientes del supuesto homicida tenían pensado sacarlo del país por la frontera con el Ecuador.

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A manera de reflexión, la funcionaria judicial le manifestó al juez que este joven no dimensionó lo que podría ocurrir con su libertad, pues se llenó de motivos tras conocer que su expareja estaba en ese lugar y a pesar de su estado de gestación, tomó la decisión de cometer el crimen con el resto de personas presentes.

Una vez reiterados los hechos en los cuales se dio muerte a estas cinco personas, el imputado agachó su cabeza, mientras el llanto de la familia de Laura Vanesa se confundía entre el tenzo ambiente de los asistentes a la audiencia.

Aguirre Montoya fue recluido en centro carcelario mientras transcurre la investigación por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio y tráfico, fabricación y porte de armas de fuego.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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