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Se denomina "Todos Somos Río Blanco" y congrega a entidades y personas que trabajan por la defensa de los territorios considerados como zonas de amortiguamiento

En la mañana de este jueves 4 de mayo, el colectivo de convergencia ciudadana "Todos Somos Río Blanco" dio a conocer porqué no está de acuerdo con la construcción del proyecto "Tierra Viva" en el sector de La Aurora. Aquí confluyen una serie de organizaciones y personas cuyo punto de coincidencia es el rechazo al que denominan "atentado ambiental" en que se configurará en su opinión, la construcción del proyecto; una bio-ciudadela que se abre paso en el límite del área protegida Reserva Forestal de Río Blanco. El abogado Daniel Hassan, uno de sus integrantes, dijo que el movimiento pretende básicamente oponerse al modelo de expansión urbana que se está desarrollando en la hacienda La Aurora, parte nor-oriental de Manizales, territorio contiguo a la reserva forestal.  
Aunque reconoció que el proyecto en mención tiene al día las licencias ambientales y de construcción, un concepto favorable de Aguas de Manizales y todos los documentos que se requieren en regla, consideró que hay inconsistencias, ilegalidades en la adopción de esos documentos y en la promulgación de los actos administrativos, que dieron con la autorización para que se construyera sobre esa zona de amortiguamiento.
 
El profesor Luis Fernando Acebedo, otro de los miembros del grupo social "Todos Somos Río Blanco", manifestó que ellos creen que el proyecto es inconveniente en todos los sentidos porque no se puede seguir planteando la idea de consumir nuestras reservas ecológicas. Según el experto en temas de territorio, a Río Blanco se le han extraído 25 hectáreas para desarrollar un proceso de urbanización, con la consecuente ampliación de una nueva cota, sobre un corredor que deberíamos estar protegiendo al norte de la ciudad.  
Además, según el docente de la Universidad Nacional, desde el punto de vista técnico de los ejercicios de planeación, este es un plan parcial que no reúne ninguna de las caractéristicas que debería desarrollar: un proceso de asociatividad entre privados o entre públicos y privados, que no se cumple en este caso y el reparto equitativo de cargas y beneficios; pero en su concepto, el proyecto le entrega gran parte de las cargas al Municipio para que las financie.  
Por su parte Juan Gabriel Arango Martínez, quien representa  a la organización Natural Seeds Alliance, le dijo a RCN Radio que el proyecto urbanístico afectaría el área de amortiguamiento, al construir una ciudadela que tendría requerimientos de maquinaria, de operarios, de ingreso de gente, lo que generaría un impacto negativo en el ecosistema, causando una migración de especies en la reserva, especialmente de aves.
Según los actores ambientales que conforman "Todos Somos Río Blanco", ellos no se oponen al desarrollo de la ciudad, ni a la construcción de viviendas e infraestructura, siempre y cuando haya una debida planificación y propone como alternativas para quienes hayan invertido recursos en este proyecto, que en uso de las atribuciones legales, la Administración Municipal les permita construirlo en la Comuna San José, donde-dicen- el fracasado proyecto de renovación, dejó varios lotes disponibles. Igualmente, consideran que es deber del Ministerio del Medio Ambiente, de la Alcaldía de Manizales y de Corpocaldas, cumplir el convenio, la ley y el decreto reglamentario, delimitando una adecuada área de amortiguación de la Reserva de Río Blanco y por consiguiente, suspender la materialización del proyecto.