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El sacerdote de la iglesia de Neira, Caldas, aseguró que es un plan piloto.

La primera en el país en reabrir sus puertas
RCN Radio

La parroquia San Juan Bautista, del municipio de Neira población ubicada en el centro sur de Caldas, es la primera en abrir las puertas y reencontrarse con sus feligreses para la eucaristía de cada día.

El sacerdote de la población, Julián Garcés, explicó que esa una región tiene un alto sentido espiritual  al punto que muchos de los religiosos que llegan a la iglesia católica del país,  son oriundos de poblaciones como Neira, Aranzazu, Salamina.

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“Este es un pueblo muy católico y fueron decenas de feligreses que se me acercaron y me preguntaron: Padre, usted nos va a dejar sin misa cuánto tiempo. A  nosotros nos hace mucha falta estar frente del altar, porque rezar en la casa no es lo mismo”, contó el religioso.

El padre Julián admitió que  ellos como sacerdotes, también sentían  la ausencia de sus feligreses y que  por ello buscaron esta alternativa. dijo que es opción porque lo que quieren es hacer una prueba piloto, que si se cumplen todos los protocolos, "continuamos o de lo contrario se vuelve a cerrar el templo".

Al referirse a los permisos que se requieren para este tipo de actos en los que se aglomera público, dijo que fue un acuerdo con el alcalde de Neira, Gonzaga Correa en el que nos comprometimos a adoptar todos los protocolos de auto-cuidado y bioseguridad. 

“Entre las restricciones que implementamos,  están por ejemplo que la eucaristía es para personas entre los 18 y los 60 años y sólo cuando les toque el Pico y Cédula. Los asistentes deben guardar la distancia de 2 metros como mínimo,  y la celebración religiosa se hará  con no más de 30 personas por cada misa. La comunión la darán en la mano y el sacramento de la confesión  se hará  por rejilla que debe estar no solo desinfectada, sino también  aislada.

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El padre Julián reiteró que por ahora es un plan piloto y así se está socializando con el alcalde de Neira, Luis Gonzaga Correa, con la misma comunidad  y en consecuencia no es una apertura completa, es decir, no es que los actos religiosos hayan vuelto a la normalidad, lo que hacemos es celebrar la eucaristía con pocas personas y una sola vez al día.

"Si se llegaran a presentar aglomeraciones o que la comunidad no acate los protocolos que exigen una pandemia como ésta, no tendríamos ningún problema en volver a cerrar el templo", advirtió el padre, Julían Garcés.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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