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También estaría comprometida la justicia mexicana
RCN Radio

Una familia manizaleña denunció ser víctima de tortura y hurto de dos de sus integrantes en Cancún, por la propia Policía y justicia mexicanas.

Miguel Echeverry y Valentina Gómez contrajeron matrimonio y se fueron de luna de miel al país azteca donde vivieron un verdadero calvario.

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El papá de Miguel, don Álvaro, narró que la pareja se encontraba en una famosa discoteca de Cancún. Tarde en la noche los esposos salieron para el hotel y el taxista les cobró por solo siete cuadras, 70 dólares, lo que generó un reclamo sereno. Le dijeron: "eso es mucha plata para solo siete cuadras, no puede ser, pero cuadremos por una cifra justa". 

El padre de la víctima indicó que  que su hijo se demoró más en decirle al taxista "que cuadremos y ya estaba la Policía ahí, en un evidente contubernio de la autoridad con el taxista".

El manizaleño fue subido a una patrulla y trasladado a un calabozo donde le dieron puntapiés, luego lo colgaron con las esposas a un barrote y le decían: "Te vamos es a picar colombianito hp", fue la amenaza.

Su esposa que se había quedado en el hotel decidió ir a buscarlo al centro de retención donde lo tenían privado de la libertad y le suplicó a la autoridad que lo dejaran ir, que ellos no habían cometido ningún delito, y la respuesta fue: "lo dejamos ir, pero tráiganos plata".

Entonces la mujer se fue al hotel y regresó con dinero y cuando fue a entregarlo, dijeron que era insuficiente. "Vaya al cajero y la esperamos aquí", le dijeron.

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Como si fuera poco, los pusieron a firmar unos papeles que no les permitieron leer su contenido, todo delante de un juez que fue lo más inaudito, contó Alvaro Echeverry. "Esos papeles nos imaginamos que decían que ellos eran responsables de alguna mala conducta y que la habían admitido", previó el indignado padre.

El manizaleño denunció que esa es una práctica frecuente en Cancún, porque en el mismo calabozo había un  estadounidense en las mismas condiciones.

Indicaron que de esta arbitrariedad deben saber las autoridades colombianas, la propia Cancillería, porque lo que se está presentando es una violación sistemática de los Derechos Humanos. "Hay secuestro, tortura, hurto y otras conductas delictivas", expresó Echeverry, padre y suegro de la pareja de esposos.

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