Con una moto sin gasolina y un solo guardián del INPEC, se controla en Risaralda la cárcel ambulante que integran más de mil presos que cuentan con el beneficio de prisión domiciliaria. Según José Giovanny Méndez, Presidente de la Unión de Trabajadores Penitenciarios del INPEC Seccional Pereira, en Risaralda hay absoluta incapacidad técnica y operativa por parte de la entidad para controlar como lo ordena la ley a los 1.010 presos que están en detención domiciliaria o que cuentan con vigilancia electrónica. Señala el dragoneante que para controlar a los presos que se encuentran en estas condiciones en todos los municipios, sólo se cuenta con una moto, a veces sin gasolina, y un guardián. Para el Presidente de la Unión de Trabajadores Penitenciarios del INPEC- Seccional Pereira, esta difícil coyuntura está incentivando que los reclusos que cuentan con brazalete, vuelvan a las calles a delinquir, ya que la tramitología en el funcionamiento de estos dispositivos agrava la situación. En Pereira la cárcel de varones La 40 tiene capacidad para 650 reclusos y en la actualidad hay 1.300, mientras que en prisión domiciliaria hay 1.010 presos en una cárcel regada por todos los municipios risaraldenses, cuyo control de los reclusos no se alcanza a hacer ni en un 20%.