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El hombre tomo la decisión hace varios meses por las complejas condiciones que está padeciendo
El sargento retirado de la Policía Nacional no quiere un reconocimiento económico sino terminar con las condiciones que está padeciendo en materia de salud, además, porque ya no puede realizar muchas de las actividades que mas le gustaba hacer.
Foto suministrada por Carlos Arturo López

Este lunes 26 de septiembre el sargento retirado de la Policía Nacional, Gilberto Ávila Llano, de 59 años de edad, será sometido a lo que sería el tercer caso de eutanasia en Colombia, a un paciente que no ha sido diagnosticado con una enfermedad terminal.

El sargento (r) Ávila vive en una casa ubicada en un caserío de la vereda Boquía en el municipio de Salento, norte del departamento del Quindío, donde ha pasado los últimos seis años sufriendo la enfermedad de párkinson juvenil, pues le fue diagnosticada antes de los 55 años de edad.

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Gilberto y su familia aseguran que la patología fue adquirida por sus labores en la policía antinarcóticos en el sur del país, ya que tenía la tarea de verificar en tierra la correcta aspersión del glifosato sobre los cultivos ilícitos.

Al parecer, la constante inhalación de esta sustancia tóxica, que ha sido prohibida en otros países por los efectos negativos en la salud de las personas que tienen contacto con ella, llevaron a que el exsuboficial desarrollara la enfermedad, la cual fue confirmada por los médicos especialistas cuando tenía 42 años, momento en que aún se encontraba en servicio activo.

El sargento viceprimero (r) de la Policía y veedor de la salud en el Quindío, Carlos Arturo López, ha estado acompañando en este proceso a Gilberto Ávila, quien a través de las redes sociales habló a través de un video, donde, como paciente que recibirá la eutanasia, está pidiendo que esta situación no se repita.

“A pesar que la enfermedad me la detectaron en servicio, cerca al retiro, no me indemnizaron. Además, cuando pedí una operación que necesitaba me tocó poner tutela, pero una vez que el juez dio la orden de la cirugía me impugnaron la decisión”, expresó el sargento (r) Ávila Llano.

Gilberto manifestó, “me parece una injusticia aberrante porque no me reconocieron la enfermedad. Yo quiero que la policía me entregue una explicación del porqué no quisieron operarme aún con la orden de un juez”.

“Hago este video, no para obtener beneficios económicos porque no tiene sentido, sino para que no se repita esta situación”, señaló el exsuboficial.

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Carlos Arturo López, expresó que está como vocero del señor Gilberto, por lo que está pidiendo al gobierno nacional en cabeza del presidente Gustavo Petro, para que este tipo de situaciones no se sigan presentando, pues advirtió que esto es un claro caso de abandono del Estado. 

“Cada vez la situación de los servicios de salud de los retirados es más caótica, lo demostramos con diferentes acciones de protesta, por eso recurrimos al presidente de la República para que se apersone de esta problemática y nos dé la oportunidad de un diálogo sincero para mejorar este sistema asesino”, manifestó el veedor de la salud.

Carlos Alberto Verján es sobrino del sargento (r) Gilberto Ávila y contó que ha sido un proceso muy difícil, aunque afirmó que no se puede desestimar del todo a la Policía Nacional por los servicios prestados a su tío, pero advirtió que, en ocasiones, cuando le tocaba viajar desde su finca a las citas, no era atendido de la mejor manera.

“En esas ocasiones lo atendían de una manera muy pedante y muy fría y eso fue muy duro para mi tío, porque él siempre ha querido mucho a la institución, pero él se sintió como la herramienta que ya no es útil”, expresó Carlos Alberto.

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Según parece, detrás del sargento Gilbero Ávila viene un grupo de policías que trabajaron para la misma época en este proceso de fumigaciones con glifosato, con afectaciones en la salud asociadas a este proceso y el contacto directo con la sustancia.

Carlos manifestó, “ya no es una coincidencia. En este momento mi tío es el más avanzado, pero atrás de mi tío viene una cantidad de policías en la misma situación”.

De acuerdo al testimonio de Carlos Verján, a su familiar le negaron la pensión por invalidez a pesar de que ya estaba diagnosticado con párkinson. Su pensión, que es del 70% del salario que ganaba, la alcanzó una vez cumplió el tiempo de retiro.

Se conoció que el proceso para la eutanasia fue muy rápido, ya que Gilberto empezó a pensar en esta opción desde hace cinco meses y su petición fue aceptada sin mayores contratiempos.

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Hasta hace algún tiempo, Gilberto podía adelantar trabajos del campo, construcción, caminar, entre otras actividades físicas que le permitía desarrollar el medicamento que está tomando, pero ahora tiene muchas dificultades para llevar a cabo acciones tan básicas como cepillarse los dientes o sostener un elemento medianamente pesado en las manos.

La droga que tiene recetada le permite, por un periodo de hora y media aproximadamente, hacer algunas actividades, pero con muchas dificultades.

Este hombre, que brindó tantos años de servicio al pueblo colombiano en la Policía Nacional, hoy sigue firme en su decisión de recibir la eutanasia, que se cumplirá este lunes 26 de septiembre en un centro asistencial de Armenia.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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