Pese a que a nivel mundial hay una campaña para combatir esta práctica ancestral, las autoridades de Salud de Risaralda confirmaron que las comunidades indígenas del departamento continúan mutilando el clítoris a las niñas desde temprana edad. Según el reporte, para esta práctica ahora están utilizando productos para tumbar callos. Luz Adriana Rivera, coordinadora de promoción social y de la salud de la Gobernación de Risaralda, reportó que pese a suscrito un compromiso para la no repetición de la ablación, el fenómeno sigue vigente con un agravante: la práctica que anteriormente hacían con una cuchilla, ya se está adelantando con la misma sustancia utilizada para quemar callos. De acuerdo con las autoridades de Salud de Risaralda, estos casos se están presentando con mayor prevalencia en los municipios de Pueblo Rico y Mistrató, procedimiento que sería adelantado por las mismas abuelas de la menores a partir de los 3 años y solo descubierta cuando se presentan infecciones, por ello es complejo realizar un control. Esta práctica, pese a su prohibición y rechazo por grupos sociales, se realiza en las menores con el fin de anular el placer sexual en su etapa adulta, medida que defensores de los derechos humanos han rechazado en repetidas oportunidades, llegando a una serie de acuerdos que han sido violados. Este trabajo se logró evidenciar, tras un proyecto de salud sexual y reproductiva que se lleva a cabo en todo el departamento, lo cual mediante un trabajo de campo, permitió que se identificara la situación .