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Artesano que perdió sus manos se gana la vida con los pies

Jair Guasiruma es un indígena de la comunidad Embera Chamí,en Risaralda, quien perdió sus extremidades superiores debido a una descarga eléctrica al contacto con un poste de energía, sin embargo fueron sus pequeñas hijas quienes lo motivaron para empezar a tejer una nueva historia

Jair desarrolló una impresionante habilidad para maniobrar con sus pies la muy delgada aguja capotera e incluso enhebrar el hilo.

Al artesano y su esposa es fácil encontrarlos en la peatonal de la calle 22 en pleno centro de Pereira, pero más fácil es notar la sorpresa de las personas al verlo trabajar.

”Las ventas son difíciles, mucha gente mira, pero son pocas las que compran algún collar o una pulsera, dice el hombre con una sonrisa que pareciera llevar un llanto camuflado.

Sin embargo algo se hace para sacar las niñas adelante y para comer, interpela rápidamente mientras su mirada se pierde entre las cientos de pepitas de colores tiradas en el piso y sobre un trapo negro.

Es normal cada día encontrar personas que llegan a su puesto de artesanías y lo ponen como ejemplo de superación ante niños y jóvenes, lo que no es tan normal es ver como las mismas personas en un gesto involuntario le ofrecen su mano derecha para despedirse mientras el estira uno de sus pies.

“Yo entiendo que ellos se confunden y a mi no me molesta, no debe ser muy normal para las otras personas que alguien haga las cosas diferente a como las hacen todos, tal vez esa es mi verdadera misión en la vida”.

Esta es la historia Jair Guasiruma, un indígena de 35 años de edad que ante la falta de brazos, sabe que puede llegar más lejos con los pies.