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Miles de pobladores de Facatativá en Cundinamarca ya sufren los rigores de la falta de agua. El líquido solo llega a zonas altas y de cultivo en las madrugadas o con carrotanques.

La tierra de Facatativá está seca y se siente cómo cruje bajo las pisadas en los campos de cultivo y de ganado del municipio, donde no cae una gota de agua hace más de seis meses, dejándole a los campesinos solo la salida de la “caridad divina” como una solución.

Don Jesús Jurado administra una finca hace 20 años:

-Usted no se da cuenta pero vea, dese cuenta aquí las maticas, esto está seco.

-¿Qué piensa hacer usted?

-Pues nosotros pensamos rezarle a mi Diosito y a los santos que nos manden una gotica de agua, porque no sé qué más hacer, vea, los animalitos se están muriendo de sed... Para los animales nos ha tocado hacer huequitos allá en el río, porque el Río Botello se secó, de la flora de Corinto no dejan pasar una sola gota de agua hasta acá.

Otros hombres y mujeres de campo coinciden en que atraviesan tiempos difíciles

-¿Cómo están sus vacas, señora Cecilia?

-Sufriendo la sed, no hay cómo darles ni siquiera un alivio.

-¿Y para ustedes?

-Toca comprar agua en bolsa porque por ahí de vez en cuando nos echan por ahí unos diez minutos de agua desde Faca.

-¿Y usted don Carlos?

-Hay que esperar y rogar a Dios que llueva porque no hay de otra.

Los campesinos tomaban el agua, ya casi inexistente, de depósitos naturales para cultivar fresas, remolacha, yacón y lechuga, pero ahora, si acaso, solo hay para bañarse y hacer agua de panela o tinto.

El casco urbano también sufre la sequía

Al igual que en el campo, los barrios altos del casco urbano de Faca deben recibir el agua en carrotanques o en las madrugadas.

-A donde no llega es a Manablanca, Cartagenita, que son las partes más altas.

Varios habitantes se reunieron y enfatizaron en que si quieren aprovechar los minutos de suministro deben trasnochar.

-La mandan por ahí a las 4:30 y a las 5:00 ya la han quitado.

-Yo a la 1:00 de la mañana me estoy levantando a recoger agua en lo que más se pueda, en ollas o baldes.

-Yo vivo en Cartagenita y agua echan cada ocho días.

Los pobladores se han puesto en la tarea para que el agua no se acabe en las vasijas

-Inclusive hay una alberquita pequeña, entonces, saco el agua de la lavadora, la primera para hacer aseo y la segunda vuelvo y se la boto a la lavadora

Los pobladores de Facatativá dividen opiniones en cuanto a efectividad y oportunidad de las autoridades en tomar medidas, frente a una crisis anunciada.

-Pues ahorita la gente sí la está cuidando pero cuando hay agua, eso sí, botan agua a lo que marcan.

-¿Pero cuántas construcciones se están haciendo acá en Facatativá? y el alcalde apenas hace ocho días decidió cerrarle la llave a las construcciones y a los lavaderos.

-Además los lavaderos siguen regando agua

-¿y qué piensa cuando ve que en un lavadero desperdiciando agua y tiene que bañar a su hija con tasas de agua?

-Es duro, aunque dicen que van a sancionar a los que desperdician, pero eso no se ha visto.

El suministro tiene prioridad para colegios y lugares de cuidado de menores como el comedor social ubicado en el Hogar de Bienestar Familiar de Manablanca, donde tres mujeres deben escurrir hasta la última gota para dar refrigerios diarios a más de 800 niños y jóvenes.

-Acá hay dos tanque de almacenamiento pero a veces no se alcanza a llenar el tanque porque el fluido de agua es muy bajo

-¿Se ven a veces en problemas para tener el agua suficiente?

-Claro porque toca tener en tinas lo poquito que llegue.

-Igual siempre tienen que responder por la alimentación de los niños.

-Haya o no haya agua toca sacar los refrigerios como sea.

En el jardín de Bienestar Familiar de Manablanca y en los colegios aledaños se enseña a cultivar la tierra en huertas, que hoy solo tienen plantas muertas. Toda el agua posible, la poca que queda, debe usarse solo en lo fundamental.