Cargando contenido

Ahora en vivo

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

Los indígenas de la Sierra Nevada
Los indígenas de la Sierra Nevada
RCN Radio

A medida que se sube hacia la Sierra Nevada de Santa Marta no solo va cambiando el paisaje, también la calidad del aire. Los aromas de los árboles y plantas indican que este es un territorio distinto, pero además los cantos de las aves y chicharras alegran el empinado camino.

Para entrar en el resguardo de Kankuama, donde habitan los koguis, en la parte alta de la montaña; o al resguardo Arhuaco de Kantasama, en la parte baja  entre Guachaca y Palomino, la única salida al mar que tienen los pueblos de la Sierra, hay que tener el permiso de los mamos, las máximas autoridades de los pueblos de La Sierra.

El Río Sevilla, frío y cristalino, ruge deslizándose entre piedras enormes, sus aguas puras son otra muestra de que se está en otro mundo.

Para los indígenas de La Sierra, todo gira en torno a la naturaleza, a la madre tierra, y a ella hay que pedirle permiso para el ingreso a su territorio de los hermanos menores que vienen de las ciudades o lo que ellos mismo llaman civilización.

A través de ceremonias, los mamos ponen a manera de manillas unos delgados hilos llamados aseguranzas que purifican a los recién llegados; se encargan de quitar las malas energías y los protegen de los males espirituales y físicos. Pero además para que esas aseguranzas sean efectivas, los maestros advierten que se debe visitar por los menos tres veces más el territorio para tener completa la gracia de los dioses.

Estos sencillos pero significativos ritos son la base de la cosmogonía de los aborígenes que desde su existencia hasta hoy  han permitido que todo esta zona que cobija a los departamentos del Cesar, Magdalena y La Guajira se haya preservado y sobrevivido a la invasión blanca que llegó con la conquista, los colonos y los grupos armados.

Incluso gracias al aislamiento, pero también a las leyes divinas de la sierra, la tecnología está restringida en el territorio. No hay electricidad, ni televisores, ni  señal de celulares, lo que en cierto modo ha ayudado a mantener las tradiciones.

“Nosotros acá en la parte alta no tenemos señal, porque no queremos conexión con la gente de afuera”,  explica Juan José Nolavita, líder del resguardo kogui, arhuaco y kankuamo.

En visita de RCN Radio, acompañando al Defensor del Pueblo, Carlos Negret, se pidió autorización para la toma de fotografías y videos y el uso de un dron que jamás había sido visto por las comunidades de la zona. Para los niños y jóvenes el dron es como un gigantesco abejorro por su zumbido, no faltó quien dijera que había que bajarlo con una cauchera.

Le puede interesar: SOS por Sierra Nevada de Santa Marta: entre el deshielo y la extinción de pueblos indígenas

“Los mamos hacen consulta, le hacen trabajo para que cuando vuele ese aparato no queden asustados los animales, las personas. La madre tierra se nos puede enojar y de pronto lo pueden dañar, es un trabajo ritual para que la madre tierra dé permiso para que hagan todos esos movimientos con ese aparato”, acota Juan José.

”Cuando la autoridad y  comunidad vieron ese dron volando algunos quedaron sorprendidos y otros contentos, Las mujeres y los niños no quedaron muy contento  porque fue un ratico, querían que volara todo el día pero yo les dije que eso no se permitía, los mamos dijeron sólo un ratico”, dice sonriendo Nolavita.

Y es que el temor de las autoridades de la Sierra Nevada es que los jóvenes  se contaminen con la tecnología y con el uso de celulares, computadores y aparatos como los drones  pierdan sus tradiciones y abandonen los resguardos.

[VIDEO] Así fue la visita del dron al pueblo indígena de la Sierra

A los niños de la Sierra Nevada de Santa Marta los educan desde el vientre de la madre y los predestinan para ser líderes espirituales o médicos, como el caso de Wilman Suarez, un arhuaco que estudio que se graduó como médico en la Universidad del Magdalena pero recibió de sus mayores el conocimiento de la medicina tradicional.

Desde el embarazo de la madre de uno, lo direccionan los mamos y cuando nace y en el bautismo también lo están direccionando. En el crecimiento y el desarrollo los padres se encargan de formarlo a uno. Con las autoridades y escuchando a los líderes  se aprende sobre las nociones de la medicina tradicional, el uso de plantas y el apoyo espiritual de los mamos”, comenta Wilman.

Las danzas y la  música es otra forma de dar la bienvenida a los visitantes, pero también de alegrar a la madre tierra y purificar el entorno. En honor a los visitantes, las autoridades del resguardo kogui  en las montañas de Mankuama  ofrecieron una danza dirigida por el Mamo Zaleh. Igual ocurrió en el resguardo Arhuaco  de Kantansama a unos metros del mar Caribe, donde el Mamo Camilo recibió a la comitiva.

“Ese es un baile que se le hace a la tierra sobre todo la que está al pie de los picos nevados, una manera de conectar la parte alta con la parte baja en la orilla del mar ”, indica Rosa Margarita, una de las mujeres líderes de Katansama.

Los regalos, aunque sencillos también tienen un hondo significado, Patricia Bolaños, una indígena kogui, le entregó al Defensor del Pueblo, una mochila y un  pucho de guandules, (fríjoles pequeños).

“Se siente agradecida porque él como jefe, llegó y trató de aconsejarnos que tenemos que cuidar el agua y los bosques y por esa razón como agradecimiento le regalé la mochila y  el guandul”, manifestó la mujer en su lengua Kogui.

En el Resguardo Katansama, ubicado a un lado de la troncal del Caribe, en la vía entre Guachaca y Palomino, esta la llamada Lengüeta, lugar donde los pueblos de la Sierra lograron tener acceso al mar que les había sido arrebatado.

Daniel Solís, líder arhuaco dice que el mar es importante para ellos porque es un área muy sagrada donde los mamos hacen su aprendizaje junto al agua,  hacen sus pagamentos y arrojan sus tributos.

 “Es la madre tierra donde han madurado los ríos, los bosques, la fauna, la flora, por eso es necesaria  protégela; ahí  está el futuro, sino conservamos eso el agua se empieza a secar y se talan  los bosque y eso es lo que estamos protegiendo” , enfatiza Solís.

Mientras estas creencias espirituales y de respeto a la madre tierra se mantengan, hay esperanzas de que la Sierra Nevada de  Santa Marta se conserve, pese a la mano depredadora del hombre blanco y al cambio climático que está acabando con los nevados y   los pueblos que habitan este territorio sagrado. 

[VIDEO] Así es la vida de los indígenas de la Sierra Nevada

Audio

[AUDIO] Ellos son los guardianes de la Sierra Nevada que luchan contra el desastre total

0:27 5:25
Fuente

Sistema Integrado de Información

Encuentre más contenidos

Fin del contenido.