Según el representante laico de la Pastoral, Andrés Fernández, esta celebración se da por la necesidad de inclusión dentro de la iglesia católica, de las personas con discapacidad auditiva. Fernández indico que a esta celebración asisten cerca de 300 personas diariamente, de las otras sedes de la Pastoral de todo el Valle de Aburrá. En la parroquia San Alfonso María de Ligorio, del barrio Tricentenario se realizan actividades para las personas sordas durante toda la semana, en horarios especiales donde están dispuestos los intérpretes, el párroco y los seminaristas que manejan el lenguaje de señas para atender a los feligreses.