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Ernesto Samper / Foto AFP



El expresidente Ernesto Samper Pizano celebró la decisión de la Fiscalía General de declarar como de las humanidad el crimen del dirigente político Álvaro Gómez Hurtado, registrado el 2 de noviembre de 1995 en el norte de Bogotá cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda.

Para el exmandatario, esta es la oportunidad precisa para que se resuelva este caso, identificando a los verdaderos responsables del asesinato, los autores intelectuales y "así acabar con la impunidad" que ha rodeado este asesinato durante 22 años.

Samper Pizano recordó que en su momento el entonces embajador de Estados Unidos en Colombia, Myles Frechette señaló que detrás de este crimen estarían implicados grupos militares y diviles de derecha, como represalia por negarse a participar en un golpe de Estado contra su Gobierno.

El expresidente aseguró que es el primer interesado en que se resuelva este caso. Por eso pide que no se descaete ninguna hipótesis frente a los hechos materia de investigación, puesto que en los últimos años han aparecido nuevas versiones que tienen un soporte muy fuerte.

"La decisión de la Fiscalía debe ser una oportunidad para dar claridad sobre el crimen del líder conservador y no poder seguir desencaminando de manera interminable las investigaciones que se han adelantado hasta el momento para llegar a una verdad en el cual soy el primer interesado", manifiestó.

Comunicado de Samper

El hecho de que el lamentable magnicidio del dirigente Álvaro Gómez Hurtado haya sido declarado crimen de lesa humanidad es más importante que nunca para acabar con la impunidad que ha rodeado este caso, que ya lleva 22 años en manos de la justicia colombiana.

Ahora la justicia debe aprovechar la imprescriptibilidad de los procesos que se abrieron por tan deplorable episodio con el fin de esclarecer lo ocurrido y hallar a los verdaderos culpables, que hasta el momento han contado con insólita protección de impunidad.

Para lograrlo, es de suma importancia que no se descarte ninguna línea de investigación como la que sigue las pistas que proporcionó el propio Myles Frechette, exembajador de Estados Unidos en Colombia de la época, que coinciden con la orientación original de la pesquisas del caso. Sería un grave error desestimar tan importantes indicios, fundamento de las declaraciones de Frechette antes de fallecer, hace seis meses, cuando aseguró que a Gómez Hurtado lo había mandado asesinar un grupo de militares y civiles "de derechas" por negarse a participar en un golpe de Estado contra mi Gobierno.

La decisión de la Fiscalía debe ser una oportunidad para dar claridad sobre el crimen del líder conservador y no para seguir desencaminando de manera interminable las investigaciones que se han adelantado hasta el momento para llegar a una verdad en la cual soy el primer interesado.