Rodrigo Londoño, Timochenko, máximo jefe de las Farc, aseguró que la tregua declarada por esa guerrilla a partir del 20 de julio, no será indefinida ya que por experiencia consideran que los operativos terrestres del ejército se incrementarán y además el Gobierno impuso la tesis de dialogar en medio del conflicto.     En un editorial publicado en la página web de ese grupo insurgente, Timochenko dice que "fue el gobierno nacional el que se opuso terminantemente a cualquier posibilidad de cese el fuego, armisticio o tregua, haciendo prevalecer obcecadamente su tesis de conversar en medio de la confrontación. Y es él quien se enorgullece de las decenas de golpes contundentes a la insurgencia. Nuestros numerosos gestos de paz siempre han sido despreciados, como el cese el fuego unilateral decretado en diciembre pasado. Hay escándalo si no nos dejamos matar más."     Agrega que el incremento de las acciones de guerra que se han presentados desde que las Farc decidieron romper, después de cuatro meses y medio, el cese unilateral declarado el 20 de diciembre, "es que no somos la fuerza derrotada y deleznable que pretenden todo el tiempo presentar en los grandes medios."     Timochenko subraya que "pese a todo, volvemos a manifestar nuestra disposición a un cese el fuego unilateral de un mes a partir del 20 de julio, con la esperanza de que el gobierno nacional por fin corresponda con un gesto humanitario equivalente. No puede ser indefinido por obra de la experiencia vivida, cuando se nos correspondió con operaciones terrestres a granel. Ya nos dicen que resulta insuficiente, que debemos acelerar también en la firma de los restantes acuerdos."     El jefe de las Farc critica el discurso del Presidente Juan Manuel Santos, la semana pasada en la ceremonia de reconocimiento de los nuevos comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, en la cual dijo que durante los cinco años de su gobierno "han sido eliminados 64 cabecillas de las Farc más unos 20 del ELN, los que califica como golpes contundentes o victorias de las fuerzas armadas oficiales, sin las cuales nosotros no estaríamos sentados en la Mesa de Conversaciones de La Habana”.     Agrega, “No parece en realidad el lenguaje más adecuado para alguien que afirma estarse jugando su prestigio político en la búsqueda de la paz dialogada. A estas alturas del proceso, cuando desde diversos sectores se habla de crisis del mismo, conviene pensar en si no ha sido siempre esa actitud soberbia y violenta de los voceros estatales el obstáculo principal para la reconciliación."     Timochenko recalca que al "igual que en procesos anteriores los malos debemos parecer las FARC. Si el gobierno nacional lleva a la Mesa una propuesta sobre justicia transicional, nosotros estamos en el derecho de proponer la nuestra. De lo que se trata es de acordar, de parar y acabar con la confrontación. La guerra es una amenaza para el pueblo de Colombia, no solo para las Farc. Nuestra conciencia nos indica persistir en busca de acuerdos, sin doblar la cerviz. No compartimos la idea del Armagedón.”     Añade que "se apela a frases de cajón, sin ningún contenido real, para posicionar ideas en la mente de la gente, en cuyo nombre irresponsablemente se habla. El tiempo se agota o la paciencia tiene un límite, nada dicen acerca de medio siglo de sangre y dolor del pueblo colombiano."     Timochenko también se refiere a la entrevista que el Jefe Negociador del Gobierno, Humberto De La Calle, concedió a Juan Gossaín, en la cual advirtió que en cualquier momento los voceros del gobierno no van a presentarse a la Mesa y que el proceso debe terminar cuanto antes."Como si estuviéramos obligados a firmar lo que nos presenten en la Mesa, sin derecho alguno a objetar con nuestras posiciones. Como si llegados a los puntos de víctimas, justicia y terminación del conflicto la única alternativa viable fuera someternos al discurso del poder."     Además, el jefe de las Farc advierte que "siempre hablan de cinco puntos de la Agenda, como si el sexto no existiera, como si llegado el caso se tratara de endosar lo planteado por el régimen. Otra señal preocupante. En cuanto a la aceleración, tampoco acabamos de entender por qué siempre nos la exigen, en público, mientras que en las reuniones de la Mesa se hacen los pesados, se retiran con frecuencia, no acuden, buscan pretextos para esquivar lo sustancial, retardan la redacción de los acuerdos."     Así mismo, el guerrillero cuestiona al Presidente Santos por aseverar que Colombia "cuenta con las fuerzas armadas más poderosas, mejor entrenadas, mejor equipadas de toda su historia, gracias a las cuales se logró por primera vez meterse a las madrigueras del enemigo para alcanzar los resultados obtenidos, y rematar luego definiendo el momento actual como la disyuntiva entre llegar a la paz, que es la victoria de nuestras Fuerzas Armadas, o continuar la guerra, poco habla de voluntad real de concertación."     Timochenko señala que Santos con esas declaraciones "deja entrever un ánimo cierto de imposición. Un ánimo que preocupa. Desde cuando se produjeron las primeras aproximaciones con el presidente Santos a objeto de explorar las posibilidades de una salida dialogada al conflicto, pusimos de presente que debería instalarse una mesa de conversaciones, y que en ella deberían examinarse las causas que originaron la confrontación y seguían alimentándola. Para sanarlas definitivamente con un acuerdo final."     Recalca que en ese sentido se concertó el Acuerdo General de agosto de 2012 en el cual todos los puntos de la Agenda deben ser discutidos y debatidos con participación del pueblo colombiano. "Con el corazón en la mano nos preguntamos en qué hemos faltado nosotros a ese compromiso, por qué nos señalan todo el tiempo como de faltos de voluntad. Nuestras propuestas han sido producto del aporte de distintos sectores y organizaciones en los foros respectivos. Nunca el gobierno nacional ha recogido propuestas de tales eventos y en cambio sí se ha opuesto de manera radical a la mayoría de ellas. Las salvedades de los acuerdos parciales se fundan en la afirmación categórica de los voceros oficiales, de que se trata de temas no contemplados en la Agenda."