Los llamados prisioneros de guerra del país, que actualmente se encuentran detenidos en diferentes cárceles del territorio nacional, completan ocho días en huelga de hambre. Los excombatientes de la guerrilla de las Farc alegan, según ellos, las deplorables condiciones de salud en las que se encuentran y los "tratos inhumanos a los que son sometidos". Según denuncian, en los últimos días han recibido intimidaciones por parte de los guardias del Instituto Penitenciario y Carcelario -Inpec- quienes habrían estado averiguando por la identidad de los huelguistas y además "difundiendo el rumor de que tras la huelga se oculta la intención de una fuga masiva". A partir de la fecha, a la huelga de hambre que adelantan principalmente desde los centros carcelarios de Bogotá, se sumarán los internos, excombatientes de la guerrilla de las Farc, recluidos en las cárceles de Jamundí, Cómbita, Ipiales y Pasto.