A través de un comunicado conjunto, la Conferencia Episcopal y la ONU, quienes son verificadores del cese el fuego bilateral entre el gobierno y el ELN, aseguraron que pese al alivio que ha significado dicho acuerdo en algunas comunidades, hay preocupación por la situación de seguridad en varios municipios y departamentos del país. "Para la Misión de la ONU y la Conferencia Episcopal además es alarmante la tensa situación en zonas rurales de Catatumbo en Norte de Santander, norte del Cauca y Buenaventura en el Valle del Cauca, ante lo cual hacen un llamado a las partes a hacer todos los esfuerzos posibles para evitar incidentes que pongan en riesgo a las comunidades" indicaron en el comunicado. Así mismo, los organismos se refirieron a los hechos ocurridos recientemente en Tumaco, tras la masacre de varios campesinos y lo acontecido en Chocó, lugar en el que fue asesinado el gobernador indígena, Aulio Isarama Forastero. Homicidio que fue perpetrado por el ELN. "También resulta preocupante la situación en Chocó donde se produjo el homicidio del gobernador y líder indígena Aulio Isarama Forastero el 24 de octubre de 2017, hecho que el ELN reconoció y por el que pidió perdón, y el cual fue calificado por la Coordinación Nacional del MV&V como 'una violación a las reglas y compromisos' por parte del ELN" Finalmente la Iglesia y la ONU instaron a las partes, a que se acoja la iniciativa de continuar con el cese al fuego,una vez se cumpla el plazo de esta fase. "La Misión de Verificación de la ONU en Colombia y la Conferencia Episcopal de Colombia instan a las partes a mantener su compromiso y voluntad para afianzar el trabajo del Mecanismo de Veeduría y Verificación, contribuir al propósito fundamental de mejorar la situación humanitaria de la población, y a su vez reforzar la iniciativa de cumplido el plazo, establecer un nuevo cese"