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Inmoral sería que Santos le hubiera dado la espalda a la posibilidad de la paz: De la Calle

El jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos de La Habana, Humberto De la Calle, aseguró que hubiera sido inmoral si el presidente Juan Manuel Santos se hubiera negado a buscar una salida negociada al conflicto.

Las declaraciones las entregó durante un encuentro con más de un centenar de víctimas del conflicto radicadas en España.

"Nosotros decimos que la base ética de estas conversaciones es la terminación del conflicto y la superación del sufrimiento en Colombia, creemos que es posible, pero la oportunidad existe. Si el presidente Santos le hubiera dado la espalda a la posibilidad de la paz, eso sí sería inmoral, contrario a la historia, el deber ético del Presidente era examinar las potencialidades del diálogo, es lo que estamos haciendo para tener éxito, ojalá", afirmó.

El jefe negociador del Gobierno reconoció que las conversaciones avanzan a un ritmo lento, pero destacó que ya se han logrado acuerdos parciales en tres puntos de la agenda.

De la Calle se refirió a la discusión del quinto punto de la agenda y reiteró que las víctimas son el eje central del proceso de paz.

"Las víctimas son la principal razón realmente para terminar la guerra, hay personas que dicen que por qué están hablando con un grupo armado en La Habana, cuál es el sustento moral de eso, hemos recibido incluso críticas, dicen: es inmoral hablar con estas personas que han elevado las armas y las están usando", indicó.

Además dijo que el propósito en el punto de víctimas es buscar un equilibrio entre justicia y paz.

"No para sacrificar paz por justicia ni viceversa sino para buscar el mecanismo que nos brinde la mayor posibilidad de aplicar justicia en un esquema de consecución de la paz, eso es lo que nos está moviendo en La Habana y hacía allá nos queremos dirigir", añadió.

Finalmente, el jefe de la delegación del Gobierno afirmó que las conversaciones de paz pretenden garantizar la no repetición de hechos de violencia que en 50 años ha dejado 220.000 personas muertas y alrededor de 6 millones de personas desplazadas.