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Inversión social y menos política criminal para superar problemática en las cárceles

Varios congresistas han formulado su inconformismo por la problemática que sigue generando el hacinamiento en las cárceles del país, esto ante el más reciente hecho que dejó muertos y heridos tras un motín en la cárcel Modelo de Barranquilla.

La representante Ángela Robledo denunció que en las cárceles colombianas se violan permanentemente todos los derechos humanos de ciudadanos que ingresan al sistema penal sin ninguna esperanza de reconstruir su vida y resocializarse.

"Lo que necesita Colombia es más política social y menos política criminal. Esta crisis se registra todos los años y las soluciones de fondo no vienen, la reforma al Código Penitenciario fue importante, pero fue un paño de agua tibia porque las cárceles siguen siendo un infierno como lo ocurrido en Barranquilla", precisó.

La congresista advirtió que en 2012 se conformó una misión humanitaria de la Comisión de Paz de la Cámara, integrada por Gloria Inés Ramírez, Gloria Stella Díaz, Iván Cepeda y Hernando Hernández, donde analizaron la situación de 14 cárceles del país.

Robledo señaló que a finales de ese año se le entregó al Gobierno Nacional un informe sobre la precaria situación en que viven miles de reclusos, y que a la fecha no se conocen avances al respecto.

De igual forma, el representante Iván Cepeda indicó que esos inconvenientes de hacinamiento traen consigo afectaciones en materia de salubridad.

"Que se atienda la situación de insalubridad y de enfermedades que se están presentando en los centros penitenciarios, y eso requiere voluntad política y recursos", aseveró.

Según el estudio hecho por los congresistas se evidencia hacinamiento total en celdas, patios, corredores, baños y problemas de agua.

Precisa el informe que en varios centros penitenciarios el servicio de agua solo la ponen tres veces al día, y en algunos lugares tienen que trasladarla en vasijas para los baños y sanitarios.

En muchas cárceles solo hay un médico con rotaciones de cada ocho horas para atender en algunos casos cerca de 7.500 internos.