A woman withdraws money from an ATM machine next to a beggar and a graffiti reading" No to fear" in Thessaloniki on July 6, 2015. More than 61 percent of Greek voters rejected fresh austerity demands by the country's EU-IMF creditors in a historic referendum, official results from over 95 percent of polling stations showed. AFP PHOTO / SAKIS MITROLIDIS

La nueva propuesta del gobierno griego a sus acreedores, que será examinada este viernes por el parlamento heleno, ha devuelto la esperanza de un acuerdo in extremis que permita a Grecia permanecer en la zona euro. El anuncio de Atenas fue recibido con prudencia, pero con cierto optimismo, en varias capitales europeas, entre ellas París, Roma o Viena. Pero el gobierno alemán de momento se abstiene de dar su opinión.   El gobierno de Alexis Tsipras someterá el paquete de medidas propuesto al parlamento griego, para demostrar así su voluntad de reforma. Los diputados griegos se reúnen primero en comisión a las 12H00 GMT, antes de proceder a una votación en sesión plenaria, sin duda por la tarde o noche.   Tsipras tiene la dura tarea de convencer a la vez al ala izquierda de su partido Syriza, a los griegos que rechazaron en referéndum las medidas que ahora propone, y a los propios acreedores del país.   Por ahora, los mercados reaccionaban positivamente este viernes. Las principales bolsas europeas abrieron al alza y los rendimientos de la deuda de los países del sur de Europa bajaban.   En el campo de los conciliadores, el presidente francés François Hollande consideró las últimas propuestas de Atenas "serias" y "creíbles", aunque admitió que nada está aún resuelto.   "Aún no hay resultado, pero existe una posibilidad de acuerdo, y debemos aprovechar esta posibilidad" dijo por su lado el canciller austríaco, Werner Faymann. También el jefe de gobierno italiano Matteo Renzi se declaró "más optimista".   En cambio Alemania no ha hecho comentarios, limitándose a decir que espera el veredicto de los acreedores (FMI, BCE, UE) para pronunciarse.   "Decisiones cruciales"   El ejecutivo de Tsipras había entregado a última hora del jueves a sus socios de la Eurozona el 'paquete' de medidas propuestas, sólo dos horas antes del último plazo fijado a medianoche.   La oferta, en un documento de 13 páginas, incluye medidas a las que la coalición de izquierda radical Syriza, el partido de Tsipras, se había opuesto, y que el propio pueblo griego rechazó en el referéndum del domingo pasado por más del 60% de los votos.   Entre esas medidas figuran una serie de propuestas para aumentar los ingresos públicos que incluyen la subida del IVA y una reforma de las jubilaciones y de la administración pública, todo ello a cambio de la financiación a tres años solicitada el miércoles al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).   Según el texto de las propuestas publicado por el Gobierno, Grecia desea una solución "para pagar" su enorme deuda pública, que representa un 180% del PIB, y un "paquete de 35.000 millones de euros" destinado al crecimiento.   Tsipras reunió el viernes por la mañana a su grupo parlamentario y lanzó un llamado a la "unidad", según la agencia estatal ANA. "O seguimos juntos, o caemos juntos" habría advertido.   Según estas fuentes, hizo valer que el referéndum --en el que llamó a votar "No"- le había dado mandato para negociar un mejor acuerdo, e insistió en el hecho de que los griegos quieren seguir en el euro.   Pero varios observadores opinan que el referéndum ha fortalecido a más Tsipras en el escenario político interno que en sus negociaciones con los acreedores.   Éstos anunciaron que estudian este mismo viernes en una conferencia telefónica las propuestas griegas, "para entregar un análisis conjunto" el sábado a los ministros de Finanzas de la zona euro (Eurogrupo). Este Eurogrupo se celebra antes de una cumbre extraordinaria de los 28 países de la Unión Europea, el domingo en Bruselas, y no solamente ya de los 19 de la zona euro.   La reacción ciudadana   También queda por ver la reacción ciudadana.   "El gobierno debe hallar a toda costa un compromiso con sus socios europeos. No hemos votado 'No' para dejar la Eurozona" afirma un jubilado de Atenas, Nikos Eftekidis.   Pero otro jubilado, Giorgos, asegura que "las propuestas del gobierno son muy duras, yo no me esperaba esto, y esto no es lo que los griegos votaron".   Panagiotis Chatzichristos, un decorador que votó también 'No', matiza: "Si Tsipras consigue al menos una concesión de sus socios europeos sobre un alivio de la deuda, eso sí sería positivo".