Boris Forero / Foto RCN Radio

Desde su propia visión un exguerrillero que se convirtió en multiplicador de paz habla de cómo la sociedad colombiana debe darle lugar a los desmovilizados de las Farc.

Boris Forero dice que si la sociedad colombiana llega con miles de preguntas al posconflicto, los guerrilleros de las Farc tienen otras tantas, pero cree que los desmovilizados tienen mucho que hacer en la sociedad colombiana. Lo dice por su experiencia.

"Esas cosas que llevaba en el morral sí me sirvieron aquí; ya no había munición pero había cosas que me servían de aquí para adelante, es necesario reconocer ese saber y valorarlo", afirmó.

Boris se volvió guerrillero cuando mataron a Jaime Pardo Leal, el 11 de octubre de 1987 y advierte que en la guerrilla hay buenos economistas, médicos, enfermeros. Gente útil. Hoy no cree que los propósitos deban mediarse con un fusil, pero es igualmente duro dar los primeros pasos en la civilidad, desde el más sencillo diálogo.

"Es supremamente duro. Las palabras para la socialización cotidiana, en los saludos, por supuesto, todos los saludos que uno maneja son compañero y camarada, acá es compañero, señorita", dice mientras sonríe. "Yo sentía que ya no debía seguir saludando así", confiesa.

Aparte de la carpa que fue su casa, las dos mudas de ropa, los víveres, los juegos de costura y el jabón, "me di cuenta de que en el morral de guerra llevaba cosas que implicaban otro tipo de cosas en la vida".

Alguna vez vio un árbol brillante cuyo tronco parecía removerse y silbar a la distancia. Al acercarse notó que un innumerable grupo de culebras enredadas que se descolgaban de la planta daban la ilusión de movimiento.

Y eso que él podía hacer, lo puso en práctica. Boris trabaja en la Agencia Colombiana Para la Reintegración. Su opinión sobre el papel de los exguerrilleros en la sociedad calará en muchos de ellos. El es un multiplicador.

Considera que si todo sale bien, en unos tres años los guerrilleros podrán tener un proceso que permita su armonización con la sociedad.

Este exguerrillero está convencido de que la sociedad colombiana puede hacer mejor la labor de reconciliación de lo que ha hecho hasta ahora y entiende que existan dolores y cargas por el conflicto, difíciles de manejar.