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Fumigación con glifosato
Fumigación cultivos ilícitos con glifosato.
Foto: AFP

En Colombia no para la polémica tras considerarse de nuevo la aspersión aérea con glifosato, como una medida ante el crecimiento de los cultivos ilícitos en el país. 

A comienzos de septiembre, Francisco Santos, embajador de Colombia en Washington, indicó que la aspersión con glifosato es necesaria para combatir la expansión de los cultivos ilícitos. 

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"Ese cuento que con la erradicación manual vamos a poder arreglar ya lo que es una industria, porque además el negocio cambió. Hoy hay inversionistas mexicanos; usted ya encuentra en Nariño cultivos de 50, 70 hectáreas, esos no son cultivos del pobre campesino, esos son ya de una manera de ver la industria y esa es la única  manera como usted puede destruirlos es con glifosato. Obviamente que hay que cumplir con las condiciones de la Corte Constitucional, diseñar nuevos mecanismos de aspersión", indicó Santos.

Además, el ministro de Defensa, Guillermo Botero,  desde el Congreso de la República salió en defensa del glifosato, afirmando que es el mejor herbicida que ha conocido, porque según él no es tan tóxico y es menos costoso que los demás en el mercado.

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Teniendo en cuenta lo anterior, el presidente de la Corte Constitucional, Alejandro Linares, advirtió al Gobierno del presidente Iván Duque que el uso del glifosato para combatir los cultivos ilícitos, debe estar basado en una serie de investigaciones científicas, con el fin de garantizar la salud de las poblaciones aledañas a los cultivos.

Por lo tanto, desde ya los pueblos indígenas sentaron su voz de protesta.  Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), manifestó que más allá de pensar en la erradicación los cultivos, "hay que acabar el hambre, la pobreza y la miseria en esos territorios".

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No obstante, señaló que la fumigación con glifosato genera serios problemas a la salud humana, medio ambiente, sumado a los efectos negativos en el entorno social de los indígenas. 

"Hoy los pueblos que están inundados de cultivos de uso ilícito, son los territorios con un abandono institucional donde hay una orfandad por parte del Estado. Se requiere que el Gobierno llegue, pero no el aparato militar, sino social; que lleguen con las escuelas, los centros de salud, vías, con la interconexión eléctrica, con proyectos productivos, con asesoría técnica, maquinaria para las comunidades puedan producir. Mientras ese no ocurra, realmente ese  flagelo va a ser muy difícil que ese problema se pueda erradicar", dijo Arias en diálogo con RCN Radio. 

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Por último, el líder indígena insistió en que la fumigación aérea con glifosato no solo mata la hoja de coca, sino que también afecta los cultivos de  "yuca, plátano, maíz, es decir también coloca en riesgo la seguridad alimentaria". 

Fuente

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