En una entrevista a la página Anncol, el negociador plenipotenciario de las Farc, Jesús Santrich, afirmó que "lo que se adelanta en La Habana no es un proceso judicial sino un proceso de diálogo para alcanzar la paz”, por lo cual "como insurgentes no vamos a pagar ni un segundo de cárcel. La rebelión es un derecho universal que hemos ejercido del cual no existe arrepentimiento alguno y por el cual no admitimos sanción de ningún tipo". Santrich recalcó que para resolver el conflicto armado en Colombia, "no sólo en materia política, sino también en materia judicial, se debe reconocer que somos rebeldes,  porque la solución al conflicto en este proceso de diálogo es esencialmente política, por más elementos de orden judicial que se le quieran incluir. En tal sentido, tendríamos que restablecer el delito político incluyéndole las más amplias conexidades, habría que pactar una ley de amnistía también muy amplia para resolver el asunto de la ilegalidad de la insurgencia y si llegare a haber casos que no son amnistiables, debe existir un mecanismo extrajudicial para alcanzar la normalización." El vocero de las Farc subrayó que  "pretender la cárcel, persistir en la idea de llevar a la cárcel a la insurgencia es un maximalismo inaceptable" y añadió que en las propuestas de solución " no está para nada la idea de someter a la insurgencia a tribunal alguno de juzgamiento, menos si se trata de tribunales de la jurisdicción colombiana, ya que la insurgencia considera al Estado como el supremo responsable de la confrontación y de las victimizaciones". Añadió que el Estado colombiano no puede pretender ser juez y parte en un proceso como el que se adelanta en La Habana. De otro lado, Jesús Santrich indicó que "no hay ninguna norma internacional que obligue a que las sanciones deban ser carcelarias o de privación de la libertad o deducirse de enjuiciamientos penales; hay otras formas que van desde el hecho mismo de brindar verdad hasta las situaciones en que se procede con efectivos actos de reparación y compromiso de no repetición, que equivalen a cumplimiento de sanciones alternativas que extinguen la responsabilidad penal. Todo esto está como planteamiento y hay expertos que deben ayudar a convertirlo en acuerdo que se ajusté a lo que significa una salida política que implique también un cierre jurídico que abra caminos hacia la paz". En la entrevista a Anncol, el delegado de las Farc en Cuba dijo que en los avances logrados en los diálogos, "no cabe que la Fiscalía califique  los hechos y las responsabilidades a partir de parcializados y sesgados paquetes de imputaciones que evidentemente apuntan sólo hacia los alzados en armas, fundándose en ficciones jurídicas o en las abstracciones algorítmicas". Santrich puntualizó que en un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, donde las víctimas del conflicto sean protagonistas, se  debe tener como eje, "no una justicia punitiva retributiva, sino la justicia restaurativa, reparadora, prospectiva y la doctrina del Margen Nacional de Apreciación; eso no nos llamemos a engaños, pues una visión intransigente y equivocada en la definición de un Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición que incluya un componente de justicia vengativo no puede atravesarse en el camino que se ha ido abriendo exitosamente hacia la conquista de la paz." Al ser preguntado si es aceptable por parte de las Farc un mínimo de privación de la libertad, Santrich respondió que "este no es un proceso judicial contra las Farc, y  si de buscar responsables para aplicar la justicia retributiva y carcelaria se trata, los nichos de la impunidad están dentro del Bloque de Poder Dominante.