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“Este canto en cautiverio nos enseña a que podemos volar y mirar más allá; que podemos ser libres, aunque estemos entre rejas”.

23 internas del Buen Pastor hacen parte del programa 'La Magia del Canto en Cautiverio".
Son en total 23 internas las que hacen parte del programa 'La Magia del Canto en Cautiverio", pero a la presentación solo pudieron acudir algunas.
Foto Jenny Rocio Angarita Galindo / RCN Radio

La reconocida soprano colombiana Patricia Guzmán llega cada mañana a la cárcel El Buen Pastor, en Bogotá, con el propósito enseñarles a cantar música lírica a 23 mujeres privadas de la libertad, que sienten el anhelo de cumplir sus sueños.

Sin importar qué delitos cometieron o si son afinadas o no, mujeres como María Elena Rodríguez recuperan no solo la movilidad de sus piernas, sino que logran abstraerse de la realidad y ser libres por medio de sus voces.

“A pesar de todos los obstáculos que he tenido, mi silla y mi tembladera y pararme en un caminador, es sentirme como libre por medio del canto”, dijo.

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Rodríguez no puede caminar, pero cuando ensaya y se presenta con el coro de canto lírico, logra ponerse en pie con ayuda de un caminador. Esta experiencia le ha devuelto las ganas de vivir y de luchar.

Todos esos muros me han quitado a mi familia y desprenderme de eso ha sido duro. Con el canto siento que me despojo de todo; la tristeza, la nostalgia cambian cuando canto”, dice. Y es que, según afirma, pese a las celdas y los barrotes, se siente libre.

Evento en el Buen Pastor

“Es un honor que las personas vean que a pesar de ser reclusas cantamos y eso hace que nos vean con otros ojos. Me siento libre con alas para volar aunque, no esté en la calle”, dijo Rodríguez.

Por primera vez el grupo de 23 mujeres llegó en medio de un dispositivo de seguridad al Consejo de Estado; con elegantes vestidos negros, hermosos peinados y maquilladas sutilmente se presentaron ante la ministra de Justicia, Margarita Cabello y las directivas del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Todas sentían nervios y ansiedad; era el momento de presentar avances de un proyecto que les ha cambiado la manera de ver la vida e incluso de interpretar sus emociones.

"A la ministra (Cabello) la había visto por televisión, pero ya tenerla al frente fue especial; nos dio la mano y nos dijo que nos luciéramos, que nos felicitaba, fue emocionante", contó Rodríguez. “Fue un paso más, una escalón más que vamos edificando en este camino y esta es mi esperanza para reencontrarme con mis hijos”.

Rocío Neira

Cada mañana mientras las internas están en los pabellones, una guardiana del Inpec irrumpe en el ruidoso ambiente de la cárcel y llama a las internas que hacen parte del coro a salir de sus celdas y empezar un nuevo día de formación musical.

Y ese llamado, según relató Rocío Neira, le suena a libertad. “Cuando gritan 'las señoras del coro', ese momento es súper emocionante; volverme a encontrar con mis compañeras, el poder salir de la cárcel a este tipo de eventos, volver a ver el mundo”, afirmó.

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Cantar música lírica la ha trasformado: “He aprendido a ser una mejor persona, una mejor mujer, a valorar a la familia; estoy presa pero estoy viva y sé que el coro me da la posibilidad de sentirme aún más libre”.

Rocío, además, recordó que siempre soñó con cantar y es en la cárcel donde está aprendiendo. Actualmente redime su condena dictando clases de español a las otras internas porque es, además, profesora.

Mónica Carvajal

En medio de la rutina dolorosa que representa el encierro, aprender cosas nuevas y descubrir talentos generan un cambio. Empezar desde cero alivió el corazón de Mónica Carvajal, quien lleva seis años en la cárcel.

“Para nosotras fue una alegría muy grande. Aunque no sabíamos cantar, empezamos a entender muchos conceptos y hacerlo con responsabilidad, tenemos técnica”, dijo la interna. Aseguró que desde que escuchó de la convocatoria quiso hacerlo para sentirse de nuevo, viva.

Escapar un poco de esa prisión, escapar un poco de lo que vives en esas cuatro paredes de la celda, saber que puedes hacer otras cosas diferentes a quedarte encerrado, calentando un planchón; querer salir, volar estar fuera de la cárcel aunque estés en ella”, dijo Carvajal. 

Ha aprendido no solo a cantar. “Este canto en cautiverio nos enseña a que podemos volar y mirar más allá; este canto en cautiverio nos enseña que podemos ser libres, aunque estemos entre rejas”, dijo.  

Así nacieron los coros en las cárceles

Con más de 40 años de experiencia en el canto lírico logrando reconocimiento internacional, la soprano colombiana Patricia Guzmán en el año 2000 decidió dedicarse a las internas de las cárceles, inicialmente en Ecuador y posteriormente en el país.

El consulado de Colombia en Ecuador me dijo hace 19 años que quería que yo cantara en la cárcel del Inca de mujeres en Quito, en el marco de la celebración de las fiestas patrias. Una de las chicas colombianas se nos desmayó en medio de mi presentación, yo suspendí el evento y mientras recuperaba el sentido aún en el piso me dijo: "Es que usted canta muy lindo, por qué no nos enseña a cantar”.

De inmediato sintió la necesidad de cumplir la ilusión de la interna y le preguntó a la directora del centro de reclusión si era posible y al ser aceptada su propuesta, inició la formación musical.

“Yo inicié el lunes de la semana siguiente y desde entonces no he parado”. Guzmán afirmó que tiene un requisito que considera esencial para cada una de las internas que quieren hacer parte de este coro.

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Ganas no pido más, porque yo no les hago audición. No me interesa si cantan o no, lo que busco es que luchen por estar ahí porque no es un taller fácil, es un reto que Dios me puso en el corazón para que ellas cambien y se empoderen de cosas positivas y que esta experiencia les sirva para que afuera, les sirvan a la sociedad”, cuenta.

Las mujeres, incluso privadas de la libertad, merecen cumplir sus sueños y comprender que sus errores son parte del pasado y que deben seguir luchando por ser mejores seres humanos, dice.

La música transforma y eso se evidenció a través del taller que era un reto para el rediseño personal por intermedio del canto, basado en valores, en disciplina, en empoderamiento de la mujer para que cumplan sus sueños, aun estando detrás de las rejas.

Según la soprano Guzmán, ella también ha aprendido de las internas y las califica como una bendición. “Ellas son un regalo para mí, me enseñan a vivir la vida plenamente, a encontrar que en medio de las dificultades hay un camino porque Dios, siempre está presente (…) Me enseñan tantas cosas, es indescriptible cómo unas personas que son supuestamente ‘delincuentes’ me dejen tanto para el alma, pese a todo tienen un corazón y merecen otra oportunidad”, afirmó la maestra en música lírica.

El Inpec apoya el programa ‘La magia del canto en cautiverio’ y se espera que sea replicado en todas las cárceles del país, construyendo paz, enseñando a cantar y así recuperar la libertad en medio de las rejas.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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