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El último informe de la Mapp OEA, señala que los espacios dejados por las Farc están siendo ocupados por otros grupos armados.

Pobreza
Colprensa

En su último informe, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA, Mapp OEA, advierte sobre la persistencia de la violencia en territorios que han sido dejados por las Farc, tras la firma del acuerdo de paz.

Si bien el documento reconoce los esfuerzos de la Fuerza Pública por ocupar estos territorios, también señala que tras la concentración de los excombatientes de las Farc en los Espacios Territoriales de Capacitación "en algunas de estas zonas persisten contextos de ilegalidad asociados a economías criminales, los cuales han conllevado la permanencia o llegada de otros actores armados ilegales ante las condiciones de favorabilidad económica y estratégica de ciertos territorios". 

Además, advierte que la violencia se mantiene pues la disputa por el territorio entre el ELN y otros actores como el Clan del Golfo, Los Pelusos y las disidencias de Farc, en las regiones que se han caracterizado por tener altos índices de pobreza debido al abandono del Estado continúan. 

"Estos grupos criminales ejercen una violencia que muta y se adapta con presencia en diversas zonas del país (...) vienen agregando a la cadena delictiva a bandas criminales con presencia en lugares económicamente deprimidos", dice el informe.

La violencia también crece en las zonas donde los recursos naturales y las condiciones para la realización de actividades criminales son adecuadas para sus intereses. En muchas ocasiones, buscan adentrarse en los gobiernos locales para acceder a recursos públicos y financiar así su actuar delictivo. 

"Sus ilícitos propósitos buscan materializar el usufructo de los recursos del territorio y la economía que éstos generan, así mismo, tratan de regular las prácticas sociales, las formas de relacionamiento y los mecanismos de resolución de conflictos. Su estructuración compleja está basada en un conjunto de relaciones, constituyendo poderes territoriales que ponen en riesgo la cooptación de gobiernos y órganos de representación política local, para acceder a recursos fiscales", agrega.  

El informe también alerta acerca del incremento del reclutamiento de menores por parte de los actores armados que buscan fortalecer su estructura y ocupar territorios dejados por las Farc.

"Se ha monitoreado el incremento de esta dinámica en zonas rurales apartadas y caracterizadas por una baja oferta de oportunidades laborales o desarrollo personal para los  niños, niñas y adolescentes. Las prácticas de reclutamiento continúan por parte de actores armados ilegales, muchos de los cuales han incrementado esta práctica con el interés de fortalecer su estructura y ocupar territorios dejados por las FARC-EP". 

Las estructuras de grupos como el Clan del Golfo o Los Pelusos se han fortalecido con esta práctica, pero además, por la llegada de antiguos miembros de las Farc que se sumaron a sus filas.

"De acuerdo a las diversas fuentes consultadas por la MAPP/OEA, esta situación podría estar relacionada con vinculaciones de combatientes que pertenecieron a las FARC-EP y que ante la desmovilización de dicho grupo armado, decidieron ingresar a las filas del mencionado grupo armado organizado".

Esa capacidad estructural, armada, bélica y expansiva, de los grupos armados ha permitido, en el caso del Clan del Golfo, generar enfrentamientos violentos contra el ELN en el Darién y Sur del Chocó; y en el caso de Los Pelusos, a emprender ataques contra la Fuerza Pública. 

La Misión hace un llamado a prestar atención particular a los contextos de seguridad en las zonas de frontera y en las regiones apartadas,  y reitera su preocupación por la violencia contra líderes sociales y defensores de derechos humanos.

“Será central que el nuevo Gobierno pueda redoblar los esfuerzos para prevenir todo tipo de agresiones contra líderes y lideresas, protegerlos de forma efectiva y judicializar a los autores materiales e intelectuales de manera oportuna, evitando a toda costa la impunidad y la continua revictimización del liderazgo comunitario”, señaló el jefe de la Misión, Roberto Menéndez.

El informe es el resultado del trabajo en terreno de la Mapp durante el período comprendido entre febrero y agosto del 2017.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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