El Papa Francisco durante la misa en Villavicencio, en la finca de Catama. // Foto: Colprensa-Diego Pineda

Antes de iniciar la misa campal en el recinto Catama en Villavicencio, el Papa Francisco proclamó beatos a monseñor Jesús Emilio Jaramillo y al Padre Pedro María Ramírez, conocido como el 'martir' de Armero. El sumo pontífice nombró al obispo de Arauca, Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y al sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, mártires por "el odio a la fe" y pidió que fueran declarado beatos. El papa recitó entonces la formula de la proclamación: "Después de haber escuchado el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica declaramos que los venerables siervos de Dios Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, obispo de Arauca, y Pedro María Ramírez Ramos, sacerdote diocesano, párroco de Armero, mártires, que, como pastores según el corazón de Cristo y coherentes testigos del Evangelio, derramaron la sangre por amor a la grey que les fue confiada". [imagewp:392284] Beatificación de Monseñor Jesús Jaramillo // Foto: Colprensa-Diego Pineda "De ahora en adelante sean llamados beatos y se podrá celebrar su fiesta cada año, en los lugares y en el modo establecido por el Derecho, el 3 y el 24 de octubre respectivamente", continuó. Tras la fórmula de la beatificación, los cientos de miles de personas que acudieron a la misa aplaudieron. Después se descubrió la imagen de ambos beatos y se llevaron las reliquias al altar donde permanecerán durante toda la ceremonia. [imagewp:392286] Beatificación del sacerdote Pedro María Ramírez, 'martir' de Armero. // Foto:
Colprensa-Diego Pineda El arzobispo de Villavicencio agradeció al Papa esta beatificación "en nombre de todos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Colombia, y en especial de los Obispos de Arauca y Garzón, y de todo el pueblo". Ambos religiosos, cuya beatificación fue aprobada el pasado 7 de julio, son dos símbolos de la violencia que de diferentes maneras ha golpeado al país. Jaramillo, obispo de Arauca y uno de los mayores defensores de los indígenas de esa región, fue asesinado por el ELN, el 2 de octubre de 1989, cuando se encontraba en una zona rural de la localidad de Arauquita. A su vez, Ramírez, murió asesinado en Armero, el 10 de abril de 1948 durante la revuelta popular que siguió al asesinato en Bogotá el día anterior del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán. Este hecho además de ser importante para Colombia, significa mucho para quienes presenciaron la beatificación de estos dos sacerdotes pues por lo general el sumo pontífice no hace parte de la ceremonia de beatificación pues siempre es designado un representante de la Iglesia para que lo realice. Con estas beatificaciones ya son 11 los beatos que tiene Colombia. Ahora continuará el proceso para la canonización de los dos sacerdotes colombianos. Con información de EFE