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Los elementos se conocieron justo cuando se confirmó la muerte de Andrés Felipe Carvajal, otro cadete víctima del atentado.

Fachada de la escuela General Santander, tras atentado con carro bomba.
Fachada de la escuela General Santander, tras atentado con carro bomba.
AFP

La revista Semana y el periódico El Tiempo dieron a conocer detalles hasta ahora desconocidos del atentado contra la Escuela General Santander, en Bogotá, en hechos ocurridos el jueves 17 de enero de 2019 al interior del lugar y que cobraron la vida de 21 cadetes, además del presunto terrorista.

Según informó la revista Semana, José Aldemar Rojas Rodríguez, alias Mocho Kico, no solo alquiló la locación que fue hallada por las autoridades en el sur de Bogotá sino otra, muy cercana a la descubierta, hecho que permitió establecer que el atentado se planeó, como mínimo, hace un año y las autoridades de inteligencia no detectaron nada. 

De igual manera, señaló la revista, Ricardo Andrés Carvajal Salgar, la persona detenida por el atentado, no fue capturada tan solo por el audio en el cual él dice que tuvo que ver con los hechos. También, porque las autoridades cuentan con testigos que sostienen que él ingreso vestido con overol al lugar en el cual se preparó el carro bomba. Además, indica Semana, las pesquisas apuntan a una segunda persona que llamó a un amigo para informarle que habían cometido el atentado. Sobre esta segunda persona no se informó el nombre para no alterar las investigaciones. 

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Respecto a los motociclistas que acompañan a la camioneta Nissan, la citada revista sostiene que fueron dos las motos que la escoltaron. A las 9 y 28 de la mañana José Aldemar Rojas Rodríguez, alias Mocho Kico, llegó a la Escuela de Cadetes y, contrario a lo manifestado por el Ministerio de Defensa, no ingresó a la fuerza, se desplazó con tranquilidad dentro de las locaciones. 

El objetivo de los terroristas del ELN, dice el medio, era hacerla detonar en una ceremonia en la cual participaban más de 200 personas. Como tal ceremonia ya había terminado, se ve a José Aldemar Rojas Rodríguez dando vueltas, desconcertado, aparentemente porque no encontró una presencia masiva de cadetes donde detonarlo. 

El medio agrega que José Aldemar Rojas Rodríguez intentó descender del vehículo, de manera que no fue un acto suicida. Hasta ahora se investiga si él cometió un error al detonarlo o si sus cómplices lo hicieron estallar a la distancia y sin importar la suerte del terrorista del ELN.

De otro lado, el periódico El Tiempo informó que las investigaciones apuntan a cómo fue que el ELN logró burlar la seguridad del lugar. "Y es aquí donde entra a jugar un papel clave un capitán al que fuentes de la propia institución identificaron como Holger González. Señalan que el oficial, ascendido el 11 de diciembre en esa misma escuela, sabía qué personal estaba de guardia y si portaba o no armas para evitar ingresos forzados", señaló el medio.

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"Fuentes judiciales le dijeron a El Tiempo que las comunicaciones radiales del capitán –que antes estuvo en Casanare, donde fue condecorado– serían claves. De hecho, el ministro Botero no descartó que en el futuro se abra una investigación sobre la seguridad. Esta incluiría por qué no hay cámaras fijas para puntos sensibles de seguridad", agregó.

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